“Siento que debo estar en este programa y quiero pertenecer a él, pero cuando me fijo en mi familia, la única persona de quien puedo decir con honestidad que probablemente sea alcohólica es mi madre, y no tuvo una gran influencia sobre mí porque me abandonó el día que nací”. El joven que habló con inocencia en una reunión Al-Anon reveló su anhelo de ser parte de algo y su necesidad de encontrar a alguien –cualquiera– que pudiera realmente interesarse en él. Lo recibimos con sonrisas comprensivas, palabras de aliento y un murmullo de cálidas carcajadas. ¡Por cierto, él ya era parte de nosotros! Su aislamiento y confusión acerca del significado de su terrible pérdida al comienzo de su vida son algunas de las características comunes que compartimos todos los que nos hemos criado en familias afectadas por el alcoholismo.
Cualquiera que haya experimentado los efectos devastadores del alcoholismo ajeno es bienvenido a Al-Anon. Aun si pensamos que hemos sido muy poco afectados, este es nuestro lugar. Aquí aprendemos que reírnos juntos, pese a la oscuridad y el dolor que sentimos, es uno de los mayores bálsamos cicatrizantes de Al-Anon. Nos reímos juntos no sólo porque pensamos que somos graciosos –y a menudo lo somos– sino porque reconocemos muchos de nuestros aspectos en otros.
Podemos ver en otros nuestras propias actitudes, acciones y sentimientos. Podemos sentir su dolor y reconocer su negación de la realidad porque nosotros también hemos sufrido y nos hemos ocultado la verdad. No obstante, aprendimos que con el fin de cicatrizar y recuperar la alegría que nos pertenece, debemos ver el mundo tal como es. Aprender a hacerlo puede asustarnos, pero en Al-Anon contamos con la comprensión y el amor de otros que recorren el mismo camino y juntos encontramos el valor para cambiar lo que podemos.
En una familia alcohólica, las necesidades y exigencias del alcohólico a menudo opacan las otras necesidades. Preocu-pados por el alcohólico, los otros miembros de la familia pueden estar demasiado agotados, irritados o abrumados para atender las necesidades de los hijos. Algunos niños tratan de ayudar a su familia siendo juiciosos, comportándose bien y sin pedir nada. Si bien llegamos a dominar el arte de desaparecer en un rincón remoto de la casa, escondiéndonos en la casa de