Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.
MUCHOS DE NOSOTROS llegamos a Al-Anon agobiados por la frustración y la falta de esperanza. Algunos venimos para enterarnos de lo que debemos hacer para que una persona alcance la sobriedad; otros nos criamos en hogares alcohólicos o nos alejamos de compañeros alcohólicos y ya no vivimos con el alcoholismo activo. Tal vez no veamos las repercusiones de la convivencia con el alcoholismo hasta que comenzamos a admitir que tenemos dificultades familiares en nuestra vida y en nuestras relaciones actuales. Muchos de nosotros no entraríamos voluntariamente a Al-Anon si no nos encontráramos en algún tipo de crisis dolorosa que nos i