Cuando Patricia sali del bao, donde tom una prolongada ducha, Gustavo se sorprendi al verla con una toalla envolviendo su mojada cabellera, y con unos shorts y remera de l. Ella lo mir, mientras segua tirado en la cama, y como si fuera algo lgico y normal, dijo, 'Ah! Aprovech que estabas medio moribundo? no s de qu, agreg con una capciosa sonrisa, y me pegu un bao y saqu sta ridcula vestimenta de uno de los cajones. Porque, tambin, aprovech a lavar el vestido que me estropeaste, estimado'. Como Gustavo se encontraba flotando en otro mundo, no prest la menor atencin a las explicaciones de Patricia. Para l todo era msica celestial. Slo atin a seguirla con su mirada, como quien lo hace con un fantasma. |