Luego de observar durante muchos aos el accionar de los hombres violentos y comprobar el dao que ocasionan a sus vctimas, se transforma en una necesidad esencial reeducar a estas personas. Slo personas de buen corazn y con actitud generosa pueden limitar o hacer retroceder este flagelo de la violencia, que produce sufrimiento a millones de mujeres, ancianos y nios, desde hace muchsimos aos. |