| En primera persona, el narrador viajero asume un doble trabajo: vivir sus aventuras y contarlas al mismo tiempo. En Querido Nicol?s, Pablo Prez retoma su personaje de Un ao sin amor (que escribe un diario en Buenos Aires) y lo pone justo antes: m?s joven, esplndido, modestamente pobre, en un viaje picaresco por Madrid y Pars, entre fines de los aos ochenta y comienzos de los noventa. Las cartas son el mecanismo perfecto, por suerte ya inventado, para la doble tarea que se le impone al narrador aventurero, envo tras envo, las noches, los trabajos, los amantes, los patrones, los traslados, el dinero, la falta de dinero? Et voil?: la novela, que logra la alquimia de convertirnos en el amigo a la espera de las noticias. |