Las virtudes pueden ser una ayuda, pero tambin un obst?culo, un lmite, un estorbo. En ese caso, no pocos optan por considerarlas algo ornamental. El juicio de prudencia se reduce entonces a la simple toma de decisiones, sin mapas ni cdigos. Frente a esa opinin, el autor defiende la primaca de la persona y el respeto de su dignidad e integridad, como lmite infranqueable de cualquier actividad biotecnocientfica. La biotica que propone no suprime las normas y llega an m?s lejos, al no perder de vista el elemento esencial de la tica: la felicidad, el bien. |