: Jose Maria Alvarez, Fernando Colina
: Las voces de la locura
: Pensodromo, S.L.
: 9788412469028
: 1
: CHF 6.10
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: Angewandte Psychologie
: Spanish
Este libro habla de un largo trabajo, de intereses compartidos y de dos estilos diferentes. Despus de varias dcadas de colaboracin, llama la atencin que sigamos dando vueltas a las mismas cuestiones sobre la condicin humana y la psicopatologa. Una de ellas, las relaciones del lenguaje y la locura, da pie a esta obra.Han pasado muchos aos desde las primeras publicaciones sobre el automatismo mental, las voces y la xenopata: el polo esquizofrnico de la psicosis. El inicial inters por las relaciones del lenguaje y la locura se ha desplazado, de forma paulatina, hacia los vnculos entre la psicopatologa y la historia de la subjetividad, y de all, a la constitucin xenop?tica del sujeto: al lenguaje como morada en la que habitamos e ingrediente que nos constituye.?Avanzamos un paso m?s al aadir al an?lisis psicopatolgico de las alucinaciones verbales o voces la perspectiva de la historia de la subjetividad. Concluimos que las voces propiamente psicticas constituyen una manifestacin exclusiva de la Modernidad, tanto que resulta difcil concebirlas en subjetividades anteriores, y nos empeamos en dotarla de argumentos clnicos e histricos. Con la introduccin de la perspectiva histrica nos desmarcamos decididamente del modelo biomdico, hegemnico en la actualidad.Esta obra ampla la visin antinaturalista de las enfermedades mentales con la que estamos comprometidos. A los enfoques de otros tiempos sobre la funcin del delirio, los polos de la psicosis, la condicin melanclica del ser, la articulacin de lo continuo y lo discontinuo, de lo uno y lo mltiple, aadimos ahora el encuadre de la historia de la subjetividad.?Un largo camino cuyo punto de partida es la psicologa patolgica y se dirige a la general, que transita, por un lado, de lo discontinuo a lo continuo, y por otro, de lo mltiple a lo uno. Y vuelta a empezar, siguiendo un incesante flujo dialctico. De los ltimos movimientos de ese tr?nsito dejamos aqu constancia.