| Elizabeth Anderson no esperaba encontrar al desaparecido heredero al trono de Elbia nadando en la costa de Maryland. Lo que s supo nada m?s verlo salir del agua era que Daniel Eastwood era su prncipe...Dan estaba tan distrado por la increble belleza de Elly, que le cost creer que l fuera el hijo del difunto rey de Elbia. El problema era que, aunque la corona era suya por derecho, l estaba m?s interesado en perseguir los maravillosos ojos de aquella sirena... ?Si pudiera convencerla de que, a pesar de todos sus temores, la felicidad que ambos buscaban estaba justo delante de sus ojos! |