| En la sociedad desvinculada, hombres y mujeres persiguen como nico bien superior, como hiperbin ante el cual todo lo dem?s se supedita, la autodeterminacin individual, la propia realizacin personal, entendida como satisfaccin de los impulsos, del deseo sin lmite ni cauce. No existe norma por encima de este hiperbin. Ninguna creencia religiosa o filosfica. Ninguna tradicin o fidelidad histrica, ningn deber ni tradicin, ningn vnculo personal o colectivo, ni tan siquiera la condicin y naturaleza humana, pueden limitar la m?xima ley de la realizacin por la satisfaccin del deseo. Todo, incluso los seres humanos, son medios para la autorrealizacin. Todo, hasta la vida del hijo no nacido.Esta ideologa, necesariamente se alimenta del laicismo de la exclusin religiosa, y necesita del utilitarismo como doctrina de evaluacin y juicio, cultiva el hedonismo de los instintos y el materialismo pr?ctico como culminacin social, es la que alimenta nuestros marcos de referencia desde los que juzgamos. Vivimos en una poca de una ruptura social colosal, de proporciones histricas, Es la gran ruptura histrica, moral, cultural y social que nos empuja en direcciones contradictorias, generando una clase de esquizofrenia social que est? identificada, pero slo en los fragmentos de sus consecuencias aisladas. Aborto, trabajo basura y violencia cada vez m?s mortfera contra las mujeres, por nombrar tres elementos relevantes, son, pese a su diversidad, manifestaciones, efectos de la misma causa: la moral desvinculada. |