Hablemos de la locura
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Jose Maria Alvarez
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Hablemos de la locura
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Pensodromo, S.L.
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9788494919541
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1
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CHF 6.60
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Klinische Fächer
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Spanish
'Bastante tengo con estar loco, como para aguantar adem?s que me llamen enfermo mental'. Este comentario de un paciente transmite con lucidez y precisin la oposicin entre locura y enfermedad mental, y muestra, asimismo, su preferencia de la primera a la segunda. Las palabras son muy sensibles a los tiempos, las modas y los contextos. Gustan m?s o menos y son mejor o peor aceptadas dependiendo del ?mbito y el momento en que se empleen. A nadie le extraara que se hablase de locura en un entorno cultural, filosfico y literario. Pero si ese mismo trmino se empleara en el medio sanitario, m?s de uno se sentira incmodo y refunfuara. Hoy da las cosas est?n as.Locura, enfermedad mental y psicosis son trminos que aluden a un referente comn. Pero este referente tiene algo particular, puesto que en l las palabras rebotan y muestran su insuficiencia. Esta dificultad intrnseca de nombrar lo innombrable, de decir lo indecible y explicar lo inefable, favorece el uso ideolgico de esos trminos. De este modo, la eleccin del vocablo perfila de por s la posicin de quien habla. Y est? claro que estas preferencias muestran importantes desavenencias, tanto en el enfoque psicopatolgico como en el teraputico.Un texto que nos propone un paseo clnico e intelectual por los temas preferidos del autor, desarrollados durante varios aos, los agrupa, los diferencia, los mira de cerca con lente de aumento y despus los aleja para observar su perspectiva histrica. Finalmente, nos los ofrece listos y limpios para leerlos.Un discurso de estas caractersticas refleja, sin duda, un esfuerzo de madurez, fruto de quien atesora un largo recorrido terico y profesional. Desgraciadamente, la ideologa nosolgica ha impregnado con intensidad a la psiquiatra dominante pero tambin a la cultura y a distintos colectivos no sanitarios. Urge, por consiguiente, promover un movimiento contrario que se oponga al criterio de enfermedad y que luche contra la obligacin administrativa de hacer diagnsticos tras cada intervencin profesional, aunque no se necesiten ni nadie los pida. En la seguridad de que los pacientes, en general -con indudables excepciones-, vienen a pedir ayuda y no a ser diagnosticados y salir con un rtulo de las consultas.Fernando Colina