| Con su permiso voy a introducir un argumento: cuando la seora Chismes, vecina del segundo derecha, llam a mi puerta, yo pens que lo que vena buscando era mi amor. O un poco de sal? Pero por lo visto el asunto no iba por ah. En lugar del deseo ardiente de verme en ropa interior, lo que aquella mujer traa en la cabeza eran dos cosas bien distintas: demasiada colonia barata, y la intencin de implicarme en el mayor robo del siglo.Lo que estoy a punto de compartir con ustedes es la disparatada aventura de una serie de supervivientes de este tiempo cruel, personajes sin oficio ni beneficio conocido, desesperados y, para mayor complicacin, incapaces de sumar entre todos ellos una nica neurona til?POR CIERTO, LES HE DICHO YA QUE SON USTEDES UN P?BLICO MARAVILLOSO? |