Existe una sabidura que no se alcanza con el ejercicio de las facultades intelectuales. Un saber que nace de la vida misma y se aposenta en el corazn de quien, libre de prejuicios, miedos y complejos, se deja llevar por el rumor de la vida palpitando al ritmo de un corazn universal. Un comprender que slo llegan a poseer personas expertas en s mismas, sabiendo auscultar y reconocer el corazn de las cosas, de las personas, de la vida misma. El autor nos invita a lo largo de estas p?ginas a que aprendamos a ser humildes siendo humanos, siendo cercanos, siendo naturales, siendo amigos y sobre todo siendo nosotros mismos. |