Los migrantes est?n en el corazn de la Iglesia. Tal como dice el papa Francisco en su encclica Fratelli Tutti, Jess fue un migrante. La Iglesia catlica debe comprometerse con el hecho migratorio en el que se refleja el dolor y el sufrimiento de la humanidad. Estos rostros se ven claramente en el libro del padre Groody a travs de historias que indagan profundamente en el corazn humano y explicitan la interconexin histrica que nos debe instar a reconocer la dignidad inherente de los migrantes y refugiados. Existe un imperativo moral de ser hospitalarios, misericordiosos y dar amor que se encuentra arraigado en la tradicin cristiana. Debemos tomar conciencia de que el camino de reconocimiento de la dignidad del otro y de todos, de la solidaridad, del amor y la fraternidad es el que podr? conducir a la paz y a la justicia. Cardenal Pedro Barreto Jimeno Presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazona (CEAMA) |