| En la lucha de los poetas por simbolizar la realidad, por descifrar la trama invisible del sentido que se entreteje detr?s de la forma y apariencia, el autor se ha dado deliberadamente por vencido: ha dejado de intentar aprehender aquello que es, por su misma naturaleza, inaprehensible. Por el contrario, parece asumirse a s mismo no tanto como creador, sino como un canal que permita el libre flujo de las im?genes. M?s que invocar la poesa, se le deja hablar por s misma. incluso en los poemas en los que la primera persona rompe su discreto silencio, lo hace lament?ndose de los velos del nombre y el lenguaje, que la distancian irremediablmenete de la realidad que contempla. As luchando por loberarse del lastre del sentido, cada poema se convierte en una instant?nea del momento potico. |