| Una tienda de autoservicio, la habitacin de un departamento y una oficina de interrogatorios son el escenario en el que una actriz-cajera, un carpintero-escritor, un detective, una mujer despechada y una anciana se relacionan entre s para ofrecer un notable ejemplo de lo redituable que es lucrar con la debilidad humana. En un juego de impostaciones que recuerda temas del absurdo, desde un estricto realismo la identidad y los espejos son un juego donde la vida va de por medio. |