PRIMERA PONENCIA
FACTORES GLOBALIZADORES EN LA HISTORIA DEL SIGLO XX
Nazario GONZÁLEZ
El título del coloquio que hoy abrimos delata ya en sí un problema:Luces y sombras de la Globalización. Manifiesta una indecisión respecto al substantivo objeto central de nuestro análisis. ¿La globalización es buena o es mala? El tono dubitativo es evidente.
1. DE LA SUGESTIÓN DEL TÉRMINO A suDEFINICIÓN
La explicación puede radicar en que el término globalización pertenece a ese género de palabras que no son etiquetas de realidades que ya existen y están consolidadas —es la función más común de las palabras— sino a esa minoría que en todos los tiempos y más en los nuestros actúan de brújulas, de motores de realidades que se encuentran en período de gestación.
En todos los tiempos; cuando a raíz de la proclama del Papa Urbano II en el Concilio de Clermont, en el año 1095 nació por vez primera la palabra «cruzada», nadie sospechaba el alud de hechos políticos, económicos, sociales que en los años y siglos sucesivos iban a ir rellenando aquella primera existencia germinal.
Cuando Destutt de Tracy publicó en 1798 aquel libritoEléments d’idéologie desconocía el formidable desarrollo que iban a tener en los siglos XIX y XX este vocablo «ideología» al que en vano encontramos en los textos del siglo XVIII incluida la gran enciclopedia de 1751.
Nuestro siglo sometido a una doble presión, la de la aceleración del proceso histórico y la de los profundos cambios que en él han tenido lugar sin olvidar la importancia de los medios de comunicación propensos siempre a la creación de slogans y frases afortunadas ha sido especialmente proclive al lanzamiento de este tipo de vocablos: Tercer Mundo, Guerra Fría; y en fechas más recientes Postmodernidad, o la Tercera Vía de la Social Democracia de los últimos meses.
Ulrich Beck en un libro que resulta imprescindible cuando se quiere comenzar a andar por este camino incierto de la globalización nos dice: «Globalización es la palabra, es el slogan, la consigna peor empleada, menos definida, menos comprendida, más nebulosa...»1.
Nos encontramos, pues, ante la sugestión de la palabra, un terreno movedizo en sí. Ello nos lleva a intentar fijar de alguna manera ese término que como todo lo que definimos como sugestivo tiende a escapársenos a la razón. Desde otro punto de vista; es indispensable que antes de comenzar nuestro coloquio, intentemos ponernos mínimamente de acuerdo sobre lo que vamos a entender por él.
Lo propio es comenzar por acudir a un diccionario.
ElDiccionario de la Academia Española sólo conoce el adjetivo global y se limita a definirlo como «tomado en conjunto». Algo más explícitos son elLarousse 99 y el inglésCollins en su Millenium Edition. «Globalización dice el primero es reunir en un todo, presentar de una manera global elementos dispersos». En elCollins. Millenium Edition leemos: Globalización: «proceso que permite a los mercados financieros y de inversión operar internacionalmente como consecuencia de unas comunicaciones más desarrolladas y no sometidas a control».
De estas tres definiciones, admitiendo que son muy primarias, podemos sacar dos conclusiones.
Fijándonos sobre todo en el caso español diremos que globalización aún no ha entrado a formar parte del repertorio de términos de uso común. Y la definición delCollins en la que globalización se identifica con globalización económica nos abre a un problema no fácil de resolver, el de su escoramiento hacia la economía. ¿La globalización económica es la que manda sobre todas las demás o tal toma prioridad es una presunción que es preciso corregir para dejar paso y conceder personalidad propia a la globalización política, informacional, deportiva...?
Dando un paso más podemos acudir a los distintos autores que recientemente se han ocupado del tema.
El citado Ulrich Beck: «Globalidad significa que ningún país o grupo puede vivir al margen de los demás... La globalidad es una sociedad mundial,percibida y reflexiva... Globalización es un proceso por el que se crean vínculos y espacios sociales transnacionales. A su paso revaloriza culturas locales, trae a un primer plano culturas locales»2.
Encuentro que es una definición clara y rica en matices. La globalidad es un hecho objetivo, es cierto, pero adquiere su verdadera dimensión, en cuanto que es asumido consciente por la sociedad actual. En segundo lugar, trata de unir dos elementos en sí opuestos lo «transnacional» y lo «local».
Ramón Tamames: «La tendencia que está conduciendo a una interpenetración cada vez mayor de las naciones y de sus propias instituciones y entidades»3.
Esta última definición puede sernos útil para una distinción que desde el punto de vista histórico es importante, la de la distinción entre lo internacional y