El propósito de este capítulo es reflejar el proceso psicológico que van viviendo las mujeres que están, o han estado, en una relación afectiva, en la que son objeto de violencia como forma de coacción y dominio, por parte de los hombres que son o han sido sus parejas. Subrayo especialmente la condición deproceso ya que es lo que quiero explicar con más detenimiento.
1. ENMARCANDO EL TEMA
Para hablar de violencia contra las mujeres, es necesario en primer lugar enmarcar el tema. Pensemos que estamos ante un asunto sobre el que las terminologías habitualmente empleadas van cambiando con enorme rapidez.
Hay expresiones que se nos quedan viejas u obsoletas. Mientras, vamos encontrando mejores términos, vocablos que se ajustan más al tema del que queremos hablar. Si habitualmente se han venido usando las ex- CAPÍTULO 1 presiones de «violencia doméstica», o «violencia de género», ahora hablamos, con más precisión, de violencia machista contra las mujeres.
Desde este enfoque, nos referimos, básicamente a un factor de riesgo que nos hace susceptibles de ser objeto de esta violencia. El único factor de riesgo, que no diferencia entre clases sociales, niveles económicos o educativos, países, culturas, creencias, ni religiones, ES SER MUJER. Se encuentra presente, pues, en todos los países y ámbitos, en el mundo doméstico y en el público. Y cuando este riesgo se concreta en forma de violencia, se ejerce contra mujeres de cualquier edad, raza, cultura y condición social. Es el maltrato en la pareja, las agresiones y abusos sexuales, la violación, el acoso sexual en el trabajo, la mutilación sexual, el tráfico de mujeres, así como la reclusión en el ámbito doméstico, y la imposición de roles y comportamientos..
Todas estas expresiones de violencia, nos hablan de una estructura social, de una estructura de poder injusta que sitúa a los varones como detentadores de unos privilegios respecto de las mujeres, de una situación injustificable y abusiva que se sostiene por y con la violencia. Esta estructura, llamada patriarcado, se mantiene gracias a una violencia sutil, hasta hace poco invisible y apenas reconocida socialmente.
Como toda estructura social injusta, necesita de la violencia para mantenerse y perpetuarse. El patriarcado, como estructura de dominación, encuentra en la violencia contra las mujeres el camino más corto y eficaz para conseguir su objetivo: que los privilegios y la desigualdad se mantengan.
2. LA VIOLENCIA COMO INSTRUMENTO PARA MANTENER UNAS RELACIONES DESIGUALES DE PODER
Sólo como ejemplo ilustrativo, en medio de muchos otros posibles, podemos recordar la situación de apartheid que se vivió en Sudáfrica hasta hace pocos años. Era una estructura social de dominación injusta de un grupo humano sobre otro. En esos grupos sociales había excepciones y posturas personales diferentes, pero más allá de estas posturas personales, mientras se mantenía la estructura social injusta de dominación, la violencia er