PRIMERA PONENCIA
HACIA UNA BIOÉTICA GLOBAL:
LA HORA DE LA JUSTICIA
(A vueltas con la desigualdad humana y la diversidad cultural)*
María José GUERRA
Universidad de La Laguna
En esta presentación quiero plantearles el impacto que la diversidad cultural y la desigualdad humana, especialmente, en el acceso a los recursos sanitarios y, por lo tanto, referida al derecho fundamental a la salud, están teniendo en la «bioética estándar». Llamo bioética estándar a la elaborada desde los años setenta hasta nuestros días, especialmente, en EE.UU., de forma pionera1, y luego, fundamentalmente, en Europa. Ahora, desde otros enclaves y países se habla, también, de «bioética central» frente a las «bioéticas periféricas», o desde enfoques críticos, como el feminismo, se alude a ella como «bioética tradicional». Estas acotaciones tienen que ver con la redefinición contextual de la misma bioética en las coordenadas presentes de lo que llamamos la «globalización». Las emergentes bioéticas «críticas» —desde, sobre todo, las realidades del Tercer Mundo y enfrentadas a problemas inmensos relativos a la inexistencia del mínimo decente en que podemos conceptuar el derecho a la salud— dan una importancia primordial al principio de Justicia y nos avisan de que gran parte de lo elaborado hasta ahora respondería a una bioética para privilegiados. Desafían, en suma, el canon bioético2. Por ejemplo, una conocida autora, Susan Wolf:
«… desafía la supuesta universalidad de los valiosos principios de la bioética tradicional, señalando los límites de su ideología individualista, particularmente su veneración del principio de autonomía como el más importante de los valores, y revela cómo la estructura de la bioética tradicional preserva los intereses de los socialmente aventajados, por lo tanto constituye una “bioética para los privilegiados”»3.
Junto a la emergencia de enfoques críticos y elaboraciones divergentes que cuestionan los mismos fundamentos de la bioética por no haber apreciado en su justa medida la opresión social y la desigualdad humana, la década pasada ha traído, también, consigo la discusión sobre el respeto y/o reconocimiento a las diferencias culturales de la mano del multiculturalismo y de las llamadas políticas de la identidad. Esta controversia ha impactado, también, en la bioética haciendo sospechar que toda ella. se haya construida sobre un prejuicio etnocéntrico que privilegiaría los valores occidentales, en concreto, el mismo principio de autonomía, que es la gran aportación de la revolución bioética del siglo XX, al rebelarse contra el secular paternalismo médico. No voy a negar que haya una determinación contextual de la bioética estándar, pero si, voy a ponerles sobre aviso, de que el argumen