: Augusto Hortal Alonso
: Ética Conocimiento moral
: Universidad Pontificia Comillas
: 9788484686934
: 1
: CHF 7.10
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: Allgemeines, Lexika
: Spanish
: 276
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Las reflexiones sobre conocimiento moral que ofrece el autor en estas páginas están pensadas para iluminar y orientar la vida moral que vivimos todos. Por ello, el autor ha intentado hacerlo con un lenguaje que no se aleje del que utilizamos en el vida cotidiana; pues la ética nos concierne a todos. Investigar en ética no es otra cosa que generar pensamiento ético, que no parte de cero, sino del diálogo con quienes nos precedieron pero también permaneciendo atentos a los retos que nos plantea el presente. En el libro se retoman cuestiones pensadas por otros y se invita a pensarlas y repensarlas; se propone una ética que camina por la senda de la interpretación, que no empieza en nosotros ni termina en nosotros, sino que permanece abierta a nuevas interpretaciones.

Augusto Hortal Alonso es profesor de Filosofía en la Universidad Pontificia Comillas y autor de varias obras sobre Ética y Moral.

Prólogo

¿Qué es investigar en ética? Investigación, docencia y extensión universitaria son las tres funciones constitutivas de la institución universitaria. Pero ¿qué es investigar precisamente en ética? En términos generales investigar es ampliar los conocimientos metodológicamente contrastados y comprobables en un campo específico de conocimiento. Investigar es buscar conocer algo que antes no se conocía, o algo que no se conocía del todo para conocerlo mejor, más amplia o profundamente.

Para poder enseñar una asignatura con decencia y responsabilidad hay que estudiarla. También el investigador que quiere decir algo nuevo y comprobado, algo que antes no se sabía o que aún no se hubiera comprobado, lo primero que tiene que hacer es sentarse a saber qué es lo que se sabe, cuál es el punto a partir del cual quiere avanzar o pretende probar de forma que antes no se hubiera hecho. Difícilmente existe eso en ética; la ética no parte nunca de cero. Se alimenta de planteamientos, lenguajes, propuestas que ya están ahí cuando el “investigador” se pone a pensarlas. Ocurre en ética lo que dice Ricoeur de la praxis, de la ética, del lenguaje y de la institución: “nadie comienza el lenguaje, nadie comienza la institución…” “Todo comienzo en ética no puede ser más que una ficción”.

Para ampliar los conocimientos éticos no es posible partir de cero; difícilmente uno puede descubrir algo que hasta ese momento nadie haya visto o haya analizado con suficiente claridad y método. De ahí que la empresa de generar pensamiento ético sea más bien una empresa colectiva, aunque en ella unos aporten más novedad y lucidez que otros. Como diría Michael Walzer en ética no caminamos por la senda del descubrimiento de continentes hasta entonces ignorados, tampoco inventamos la ética; todos caminamos por la senda de la interpretación.

Siempre se pueden interpretar mejor, conocer nuevos detalles, encontrar nuevos enfoques y nuevos matices, sobre lo que dijeron Kant, Aristóteles, Mill, Spinoza o Rawls, Habermas, Apel o Taylor… Pero hacerse eco de la ética que otros han escrito y propuesto no es todavía investigación ética, no parece que amplíe los conocimientos metodológicamente contrastados y disponibles, pues en alguna medida ya lo estaban. No amplía los conocimientos éticos el que sólo dice lo que ya dijeron otros, aunque siempre será bueno y necesario conocerlo y repensarlo. La historia de la filosofía moral, aunque sea de la más reciente y de suma actualidad, no acaba de ser propiamente filosofía moral, no responde a las preguntas centrales de la ética: ¿qué debemos hacer? ¿a quién podemos considerar bueno? ¿qué forma de vida merece ser vivida y propuesta? A lo sumo repite lo que han dicho otros, no investiga.

La mayor parte de los programas de la asignatura de ética que han caído en mis manos en mis años de profesor de ética solían exponer autores debidamente seleccionados por su afinidad con los temas que al autor del programa l