INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
«Estoy diciendo la verdad de mi vida, lo que pasó…
Le quiero decir al que me va a escuchar a mí
que gracias por escuchar
y si en algún momento puede apoyar
o echar una mano a estas mujeres, que lo haga.
Porque hace falta. Y nada más»
Portia Millais
Sean nuestras primeras palabras en este libro para agradecer vivamente la colaboración de la Fundación Serra& Schönthal –entidad social de las Hermanas Oblatas y la Familia Oblata–, en el trabajo de campo de esta investigación. También expresamos nuestro agradecimiento al patrocinio de la Fundación Casa de la Familia en la edición de esta obra. Vaya nuestra enorme gratitud principalmente a todas las mujeres que, padeciendo el impacto de la prostitución extrema, han tenido el coraje y generosidad de confiarnos sus historias de vida.
Una de nuestras entrevistadas, tras haber sufrido su experiencia de prostitución extrema, sostiene con firmeza que la prostitución es una modalidad de esclavitud. Tanto cuando la persona enajena su cuerpo para que el otro lo posea totalmente, también nos inclinamos por poder conceptualizarlo como una modalidad de esclavitud, aunque temporalmente y con ciertos límites contractuales se ceda algo consustancial e inalienable del ser humano como su cuerpo convertido en objeto.
Los burdeles, moteles, habitaciones, coches, callejones o solares abandonados en que las mujeres son prostituidas no son, como suele decirse con una frívola crueldad,casas de placer, sino que soncasas del miedo, un lugar donde otros eligen que uno sea nada, desaloje su cuerpo para que otro pueda ejercer poder sin límites ni testigos: ni la propia conciencia de la mujer prostituida puede dar señales de estar presente, debe escindirse, enmascararse tras una actuación dramática y esconderse para que los poseedores no la encuentren porque también la poseerán.
El propio cuerpo de cada mujer prostituida se convierte en una casa del miedo. Miedo hasta de una misma. Todas y cada una de las personas entrevistadas confiesan que han pensado e incluso intentado suicidarse en una o más ocasiones en el curso de su prostitución. Todas han sufrido profundas depresiones. La violencia está omnipresente en todas sus formas, desde la violación hasta el intento de asesinato a los clientes, en drogadicción como autoviolencia o el aborto de bebés que no cesarán de recordar. La prostitución es la casa del miedo. Una y otra vez nos lo vamos a encontrar en las historias de exclusión y prostitución extrema que en esta investigación recuperamos del olvido.
El lector que se adentre en esta navegación por este río tenebroso va a contemplar el patetismo y crudeza del mal, pero también la invencible resistencia de la luz interior del ser humano, incluso cuando su llama ha sido una y otra