CAPÉTULO 1.
¿QUÉ ES EL PERDÓN?
Vamos a aproximarnos con detalle en este capítulo a lo que significa el perdón, para darnos cuenta de la complejidad que tiene este término y de la necesidad de comprenderlo bien, aunque como iremos viendo, el concepto de perdón no terminará de estar completo hasta el final del libro.
1. EL PERDÓN ES UN PROCESO
Una de las pocas ideas en las que todos los autores están de acuerdo: el perdón es un proceso, tiene pasos, tiene fases, etapas, no se consigue en un único momento. El perdón lleva su tiempo; y si la ofensa ha sido grave, el perdón lleva mucho tiempo y esfuerzo.
El proceso del perdón empieza con la percepción de la ofensa. La convivencia y la relación con otras personas suele facilitar la presencia de situaciones en las que se producen ofensas o agresiones, es decir, en las que una de las partes es herida o dañada de alguna manera. La mayoría de las personas han tenido experiencias en las que se han sentido agredidas, heridas, traicionadas, menospreciadas o no respetadas. El perdón requiere que la víctima sea consciente de haber sido dañada de forma injusta por otra persona, y requiere que la víctima considere que la agresión o el daño fue intencionado (o, cuando menos, negligente) (Fincham, 2009), que el ofensor podría haber actuado de otra forma y no lo hizo. Coleman (1998) señala que toda ofensa implica una pérdida, que puede ser de tres tipos: pérdida de amor por muerte o ruptura, pérdida de autoestima, y pérdida de control o influencia. El proceso de perdón no empieza, según el autor, hasta que la persona es capaz de identificar la pérdida específica que ha tenido lugar.
El malestar post-ofensa
En ese primer momento nos sentimos llenos de rabia, de indignación, de impotencia, de dolor, de amargura… Algunos autores han descrito con detalle la experiencia subjetiva que sigue al daño, el malestar post-ofensa (lo que se ha dado en llamarunforgiveness, el no-perdón), distinguiendo entre las reacciones emocionales (lo que sentimos), las reacciones cognitivas (lo que pensamos) y las reacciones comportamentales (lo que hacemos).
Entre las reacciones emocionales más comunes se encuentran los siguientes sentimientos: rabia, dolor, tristeza, confusión y una sensación de traición (Williamson y Gonzales, 2007). En algunas ofensas además hay sentimientos de vergüenza y humillación, de vulnerabilidad, de debilidad. Además, comienzan a presentarse sentimientos negativos hacia el ofensor, de rencor, incluso de odio, deseo de venganza…
En el nivel cognitivo, las víctimas suelen dedicar bastante tiempo y energía a pensar una y otra vez en la ofensa, en lo que pasó, en cómo pasó, a preguntarse por qué pasó, por qué se había comportado así el ofensor, a buscar culpables o responsables, a pensar en su papel en todo lo que pasó, a pensar en “lo que le tenía que haber dicho” o “lo que yo tenía que haber hecho”. También suelen estar presentes pensamientos despectivos hacia el ofensor, a qui