El gran perímetro del complejo donde está, en las afueras de Washington, la sede de la Central Intelligence Agency (CIA), se encuentra rodeado de un bosque que, a vista de pájaro, parece un lugar idílico para construir una villa, a corta distancia del río fronterizo que separa los Estados de Virginia y Maryland.
Desde las amplias autopistas que circundan la instalación, como la George Washington Memorial, o la más pequeña carretera de Colonial Farm Road, apenas se distinguen las edificaciones, si no fuera por las enormes calvas de los aparcamientos que han puesto una inmensa alfombra de cemento.
Cada día hay menos granjas y más edificios, pero eso no impide que aún se pueda disfrutar de un paseo por las pequeñas vías, llenas de frondosa vegetación, c