No hace mucho tiempo busqué en las redes sociales que ella frecuentaba y donde la conocí, para intentar saber qué ocurrió con Sarah Westman; si mantenía sus activos perfiles y continuaba con sus aportaciones literarias, todas de una profundidad y lucidez increíbles, o si aquello también se detuvo por alguna circunstancia sobrevenida o por una llamada interior, tan habituales en ella