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NACIMIENTO GRADUAL
DE LA PSICOMAGIA
Psicomagia, sanación y actos psicomágicos
La Psicomagia no es un invento creado por mi intelecto. En su nacimiento no intervino la voluntad. Se fue gestando poco a poco en mis actividades artísticas influidas porEl Contracielo de René Daumal,Dogma y ritual de la alta magia de Eliphas Levy; elballet expresionistaLa mesa verde de Kurt Jooss, el Manifiesto de los surrealistasDejar lo seguro por lo incierto, el Manifiesto futuristaLa poesía es un acto, las teorías de Antonin Artaud sobre «sacar al Teatro del teatro», la película de Luis BuñuelÉl, mi amistad con el maestro zen Ejo Takata, la exploración de los dos sueños lúcidos, la práctica del masaje iniciático, el encuentro con la curandera mexicana Pachita y mi psicoanálisis con Erich Fromm.
Sin embargo, en nada se parecen psicoanálisis y Psicomagia, aunque lo reconozca como influencia. He aquí las diferencias esenciales:
El psicoanálisis debe ser pagado. La Psicomagia debe ser gratuita.
El psicoanálisis prohíbe al terapeuta tocar a sus pacientes. La Psicomagia recomienda al terapeuta tocar a sus consultantes.
El psicoanálisis es una terapia mediante palabras. La Psicomagia es una terapia mediante actos.
El psicoanálisis analiza los sueños como si fueran una realidad. La Psicomagia propone analizar la realidad como si fuera un sueño.
En psicoanálisis, cuando una persona tiene un problema, se lo analiza con palabras, buscando cuál es el trauma que lo produjo. El paciente, de este modo, puede estar hablando con su terapeuta seis meses, diez meses, varios años, hasta que llega a darse cuenta, por ejemplo, de que tiene deseos sexuales hacia su madre. Pero darse cuenta de tener un trauma no es solucionarlo. ¿Qué puede entonces hacer el paciente para pasar de las palabras a una acción curativa?
Salvador Dalí quería trasladar los sueños a la realidad. Yo seguí el camino contrario: «No se le puede enseñar al inconsciente a hablar el lenguaje de la realidad. Hay que enseñarle a la razón a hablar el lenguaje de los sueños». Para lo cual es necesario antes que nada aclarar el concepto de sanación.
Nuestra personalidad tiene cuatro aspectos: el intelectual, el emocional, el sexual y el corporal. Toda enfermedad es un conjunto de cuatro enfermedades. Si se trata un nivel sin tener en cuenta los demás, el paciente no puede curarse. Una energía única tiene que dar vida y hacer que se comuniquen estos cuatro lenguajes: palabras, emociones, deseos y necesidades para crear la unión. Entonces, aparece el alma. Si estas cuatro energías no actúan conjuntamente, el alma enferma. No se puede estar en perfecto estado de salud si el alma se oscurece.
¿Y cuáles son las enfermedades del alma? El aburrimiento, la tristeza, la falta de alegría de vivir, la fobia a morir, la insatisfacción permanente, el cansancio, la falta de entusiasmo…
Cuando se comienza a sanar a una persona, esto implica consagrarse a la sanación de todo su ser, y de este modo convertirse en sanador del cuerpo, del sexo, del corazón, del intelecto… y del alma. En un acto de Psicomagia, el sanador no tiene que ponerse límites en la sanación. Cuanto más grave sea el problema, más difícil debería ser el acto a realizar para superarlo.
Empecé a dar consejos psicomágicos de manera experimental, a través de mis lecturas gratuitas del Tarot, a un gran número de personas en Marsella. En aquel entonces, pensaba que no podían extraerse leyes psicomágicas, porque la Psicomagia, en cuanto arte, estaba al margen de cualquier ley. Creía que yo era el único que podía ejercerla, pero con la práctica sentí que podía codificar algunas leyes y delimitar una base científica que me permitiera transmitir la Psicomagia.
La primera de estas leyes es la que yo llamo «tirar del burro por la cola». Cuando una persona tiene un problema, hay que meterla de lleno en él para sacarla de ahí. Me inspiré en una anécdota del psicoanalista americano Milton Erickson. Él tenía en Texas un burro que no quería volver a entrar en su corral. Todo el mundo trataba, en vano, de empujarlo hasta allí. A diferencia del resto, Milton Erickson le tiró de la cola en dirección contraria. Y el burro salió corriendo hacia su corral.
Antes de crear la Psicomagia, cua