: Mª Ángeles Layuno
: Richard Serra
: Editorial Nerea
: 9788415042396
: 1
: CHF 8.00
:
: Kunstgeschichte
: Spanish
: 120
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Innovador y polémico, la obra de Richard Serra (1939) se basa en el uso de formas geométricas abstractas y se encuadra en el genérico posminimalismo desarrollado desde fines de los años sesenta. Básicamente escultor, su extensa producción abarca diversos géneros: escultura, obra gráfica y fílmica... En sus piezas escultóricas destaca el interés por los materiales y procesos industriales, explotando las posibilidades tectónicas del acero para construir piezas 'sin pedestal' que se acercan a la arquitectura en términos de escala y tamaño. Piezas, muchas veces concebidas específicamente para lugares concretos, que aspiran con su presencia a la redefinición física y perceptiva del emplazamiento, sea arquitectónico, urbano o paisaje natural. Serra desarrolla a lo largo de su trayectoria un interés progresivo por los procesos de recepción del espectador. Su obra se basa en unos principios constructivos muy simples que entrañan una gran complejidad perceptiva estimulando la dialéctica entre el sujeto, el objeto y el contexto espacial, creando una concepción espacio-temporal de la percepción que sitúa en el espectador el centro de sus investigaciones y que será llevada a sus extremos en obras en el paisaje urbano y natural. Así, las piezas de Serra proyectan espacios de comportamiento que envuelven al espectador en una vorágine sensorial y psicológica no exenta de evocaciones ilusionistas y metafóricas en algunas de sus últimas obras.

M.ª ÁNGELES LAYUNO ROSAS (1964) es profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Geodesia de la Universidad de Alcalá de Henares. Sus investigaciones, tanto en España como en el extranjero, versan sobre la arquitectura de museos, la museografía y la evolución histórica de las tipologías expositivas, línea en la que se encuadra su tesis doctoral, además de otras contribuciones en publicaciones especializadas, seminarios, congresos y másteres. Es autora de los libros 'Los nuevos museos en España' y 'Museos de arte contemporáneo en España. Del 'palacio de las artes' a la arquitectura como arte'. Paralelamente, ha investigado y publicado artículos sobre teoría y crítica de arquitectura, sobre procesos y metodologías de protección y conservación del patrimonio urbano y territorial, y sobre las interacciones entre las artes plásticas y la ciudad contemporánea.

¿Qué significa para usted la escultura?


RECORTES BIOGRÁFICOS


Otoño de 1943. Tenía cuatro años.Asistía junto a su padre a la botadura de un petrolero en los astilleros de San Francisco. De pronto, se produjo uno de esos«momentos mágicos en la vida»: la imagenun tanto incongruentedel desamarre y desplazamiento de aquel enorme tonelaje, con sorprendente agilidad y ligereza, permanecerá como un sueño recurrente depositado en su memoria.«Un momento de tremenda ansiedad», de cuya experiencia extraería la materia bruta de la que se nutren algunos de sus presupuestos plásticos: la investigación sobre la estabilidad del peso y de éste unido al movimiento.

Lo que diferencia la obra de Serra de otros artistas que trabajan con materiales industriales es su relación vital y emocional con el metal. El acero aparece muy pronto en su vida. Desde los 17 años se costeó los estudios universitarios trabajando en las siderurgias de la bahía de San Francisco, su ciudad natal. Pero la historia comienza más atrás;su padre también trabajaba en los astilleros de San Francisco como fontanero. La huella de este ambiente industrial junto al que crece permanece imborrable en su trabajo.

Además, la vinculación de su arte con la industria lleva implícita una postura ética que comprende la atención al proceso completo de producción del metal, incluyendo a los protagonistas de ese proceso, la clase trabajadora industrial. Este interés por el individuo es un reflejo de sus inquietudes sociales pero, a su vez, Serra sabe extraer una dimensión poética de los crudos procesos y materiales de la industria.

De su infancia se suceden los recuerdos, las visitas de fin de semana con su madre al De Young Museum para ver los Rodins, sus dibujos de automóviles y barcos —que su madre elogiaba— y la tradición familiar de talla en madera. Serra recuerda a sus tíos sentados alrededor de la mesa con alfileres en la boca, una botella de tinta enfrente y un gran paño extendido sobre la mesa. Después de entintar los alfileres, hacían puntos sobre una tela previamente dibujada, como si fuera un mapa. El paño con el dibujo envolvería luego una pieza demadera para marcar las zonas donde la forma debía tallarse. Era un sistema de trabajo que partía de un plano bidimensional para crear una forma tridimensional. Este proceso observado desde muy niño influyó en su comprensión del uso potencial del dibujo como vehículo para circunscribir un volumen, como medio de convertir una planta (bidimensional) en una elevación (tridimensional).

Hijo de padre español —mallorquín— y madre judía rusa, entre 1957 y 1964 estudió en la Universidad de California, en Berkeley, donde se graduó en Literatura Inglesa y, posteriormente, decidida ya su vocación artística, se centró en la pintura en la Universidad de Yale, colaborando con Josef Albers en su curso sobre el color y en el libroLa interacción del color(1963). Es entonces cuando entra en contacto con artistas de la Escuela de Nueva York, como Philip Guston, Robert Rauschenberg, Ad Reinhardt y Frank Stella.

Decisivos para completar su formación y dar un giro a su trabajo son los viajes a Francia e Italia entre 1964 y 1966. En París, junto a Philip Glass, conocería personalmente a Giacometti; pero, sobre todo, recibe el impacto delatelierde Brancusi reconstruido en el Musée National d´Art Moderne, adonde acudía asiduamente a dibujar. El descubrimiento de Brancusi sería determinante en su abandono de la pintura. Al año siguiente, Serra pasó un año en Florencia con una beca Fullbright. Sus pinturas reducidas a cuadrículas de colores, que evidencian la pura fisicidad de la materia, son pronto cuestionadas y transformadas en objetos tridimensionales. Así lo mostraría en su primera exposición,Animal Habitats, innovadora y provocativa, celebrada en la galería La Salita de Roma en 1966 (fig. 1). Se trataba de celosías geométricas en forma de cajas o jaulas que contenían animales vivos o muertos, ante el escándalo del público y el rechazo de la crítica. Serra había abandonado la pintura.

Poco después, en 1966, tras sus viajes a España y al norte de África, se instala definitivamente en Nueva York. No hizo falta demasiado tiempo para que su ob