“En arte el punto de inflexión se situó en 1972, cuando comprendí que mis pinturas no eran suficientemente reales para lo que yo quiero que transmita la imagen, y cuando digo real quería decir que mis imágenes tuvieran fuerza, que fueran mágicas” (declaraciones de Ana Mendieta sin fecha conocida recogidas en Merewether, Ch., “De la inscripción a la disolución: un ensayo sobre el consumo en la obra de Ana Mendieta”, enAna Mendieta, Santiago de Compostela-Barcelona, CGAC-Fundació Tapiès,1996, pág. 90).
Los primeros trabajos conocidos de Ana Mendieta datan de 1972, cuando aún era estudiante en la Universidad de Iowa. En todos ellos, la utilización de su propio cuerpo como material y escenario es una constante que se va a mantener durante la mayor parte de su producción.
Aunque la crítica tradicional ha insistido en el carácterpersonal y narcisista de sus trabajos de incorporación (en una acepción deliberadamente estrech