: M.ª del Mar Lozano Bartolozzi
: Wolf Vostell
: Editorial Nerea
: 9788415042389
: 1
: CHF 8.00
:
: Kunstgeschichte
: Spanish
: 120
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Wolf Vostell (Leverkusen, 1932-Berlín, 1998), artista multimedia, desarrolló su vida y su obra entre sus estudios de Alemania (Colonia, Berlín) y Extremadura (Malpartida de Cáceres, donde fundó un museo). A partir de los años cincuenta fue pionero en Europa de los nuevos comportamientos artísticos como happening, fluxus, vídeo-arte... bajo el principio estético Arte=Vida/Vida=Arte. Importante epígono del arte dadaísta, del surrealista y de un expresionismo propio, su principio generador se basó en la técnica del dé-coll/age y la utilización del hormigón como configurador de una nueva obra, uniendo o ensamblando elementos despegados, o desechos previamente recogidos de nuestra civilización de consumo, para crear metáforas de la violencia bélica, del sexo, de la muerte y de otros fenómenos que nos rodean, y desarrollar un arte moral.

María del Mar Lozano Bartolozzi (1949) es catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura. Entre sus líneas de investigación destaca el Arte Contemporáneo, al que ha dedicado libros y artículos, además de haber comisariado exposiciones. Desde su fundación, es miembro del Consejo Rector del Museo Vostell de Marlpartida de Cáceres.

Introducción


Wolf Vostell, fallecido en el año 1998, se calificaba a sí mismo como «ingeniero de la vida». Su afán fue crear un arte resultado de su encuentro con la vida. Su energía mental, su clarividencia conceptual, su sensibilidad y su dominio del dibujo hicieron que lograra una personal y proteica síntesis de expresiones artísticas y experiencias intelectuales que sirvieron para estimular mentalmente al, por lo general, perezoso espectador.

Su pensamiento se plasmó en textos y en obras que han sido siempre reflexivos y retóricos. Retórica que no utilizaba los recursos de un lenguaje poético con figuras complejas sino metáforas tomadas de la vida cotidiana. Su propio comportamiento era una actitud artística, siendo uno de esos artistas/personajes que desde las vanguardias históricas del futurismo, dadaísmo y surrealismo se han manifestado como obsesivos caminantes de nuevas sendas del arte. Representa así un prototipo de figura cultural a la que le tocó vivir la segunda posguerra europea y una serie de otros acontecimientoshistóricos: guerras de Vietnam, Argelia o Sarajevo, construcción y caída del muro de Berlín, o la existencia de personajes carismáticos como Che Guevara y J. F. Kennedy, reaccionando ante estos hechos con nuevos «comportamientos artísticos» como la creación de ambientes, happenings o conciertos fluxus, que reivindicaban la ampliación y exploración de nuevos territorios estéticos en los que manifestarse, además de las formas artísticas tradicionales como la pintura y la escultura.

Vostell era componente de una generación de artistas que desde finales de los años cincuenta, en los sesenta y a principios de los setenta defendían el acercamiento del arte y la vida. Se basaban en la estética del fragmento nutrida por Picasso con el cubismo y elcollage; en la música de ruidos de los futuristas; en las veladas del Cabaret Voltaire en Zúrich, donde se reunían los artistas dadá con sus poemas fonéticos; en Marcel Duchamp y susready madeu objetos comunes extraídos de su contexto y convertidos en nuevos símbolos; en la estética del desecho de Schwitters, y en el surrealismo de André Breton. Pero nutrida también por una época político-social concreta: la de la Guerra Fría, la conquista del espacio, o la universalización de la Coca-Cola,que una vez más, como otras épocas, ha engendrado seres deprimidos, oprimidos, olvidados, alienados; por la violencia, la masificación, el consumismo, sin otros valores que un bienestar estandarizado y ba nal; por el racismo: contra mujeres, judíos, kurdos, bosnios; y las catástrofes: accidentes de aviones o de co ches. Hechos o situaciones que constituían la ra zón y el argumento de sus obras para hacer posible con ellas una nueva lectura de la vida, gracias a la confrontación de sus residuos o fragmentos, utilizando la técnica deldécollagey el fotomontaje. Recursos que en él partían de los recuerdos de su propia in fancia como testigo de los horrores nazis, y de su aversión por el consumismo alienador, para inducir a cualquier contemplador de su obra a la necesidad de liberación.

Vostell se ha movido de manera amplia por la escena del arte contemporáneo durante la segunda mitad del sigloXX, ha