L as conexiones entre arte y feminismo constituyen una de las formas de la tan debatida y actualmente indiscutible relación entre arte e ideología. Hoy es imposible negar el componente ideológico de la obra de arte, puesto en evidencia por diversos pensadores, como Marx o Henri Lefebvre, pasando por Louis Althusser, quien definió lo ideológico como «un conjunto no unitario de prácticas sociales y sistemas de representación que tienen consecuencias políticas». Como afirma la teórica feminista Griselda Pollock, el componente ideológico estaría en relación con los intereses de una clase o un grupo social particular.
Tras producirse una ampliación del concepto mismo deideología, en esta se incluye la construcción de las identidades individuales y su representación, como ha destacado Pollock en «Feminism and Modernism» (Parker y Pollock, 1987):
Como resultado de los cambios acaecidos en el marxismo en los años sesenta, la palabraideología se utiliza ahora para describir en términos generales los procesos sociales a través de los cuales se producen significados e identidades. Apoyándose en ideas procedentes del campo del psicoanálisis y de la lingüística, esta noción de ideología no implica tan solo la producción de ideas y creencias, sino la creación misma de las identidades o los sujetos en los que se encarnan dichas ideas y creencias. En otras palabras, nos constituimos como sujetos, sujetos marcados por condicionantes de género y de clase, a través de ciertos procesos sociales. Nos vemos impelidos a reconocernos en las identidades e imágenes que nos transmiten determinadas prácticas e instituciones sociales (...).
El androcentrismo y el sexismo caracterizan a la ideología dominante a escala mundial, una ideología basada en el sistema patriarcal, que ha negado a las mujeres la capacidad de crear durante muchos siglos, tras relegarlas al espacio doméstico y a las tareas reproductivas, convirtiendo en natural una división del trabajo que las apartaba de cualquier posibilidad de ser consideradas como artistas y las recluía en los papeles de musa y modelo. Una ideología que ha puesto en el centro