Emilio Vedova nació el 9 de agosto de 1919 en Venecia en el seno de una familia de artesanos de la que fue el tercero de siete hijos. En su caso se cumple ciertamente esa innata vocación creadora que en tantos casos se ha atribuido a los artistas, ya que su inequívoca y temprana aptitud no fue encauzada sino por él mismo desde que, apenas cumplidos los diez años, observaba las obras y formas de trabajo de los pintores que se situaban en torno a la Plaza de San Marcos, para a continuación practicar en casa, pintando con los dedos; un modo de iniciación en el territorio de la pintura que si bien le vino dado por las circunstancias, hoy podemos considerar casi premonitorio, ya que los valores que conlleva (inmediatez, vigor, mezcla) estarán