Junto con gran parte de lasperformancesque tuvieron lugar en los años sesenta y setenta en el ámbito artístico europeo y americano, el accionismo vienés aparece como un fenómeno de límites. Y más aún, de traspasar, transgredir, desbordar los límites. Pero, ¿qué límites? Los límites de la obra, del soporte, del propio cuerpo, de la mente, del arte. Los límites del instinto, de la razón, del dolor, de la sexualidad; de la cultura, la sociedad y la historia. Y más allá del límite: asaltar, invadir, sumergirse en las zonas excéntricas de lo prohibido para hacerlas propias. El movimiento artístico que tuvo lugar en Viena entre los años 1965 y 1970, formado por un grupo de artistas austríacos como Günter Brus, Otto Mühl, Rudolf Schwarzkogler y Hermann Nitsch, junto con los escritores Gerhard Rühm y Oswald Wiener, tomó el nombre de accionismo vienés, accionismo,Aktionismus,acción como brutal oposición al verbo, al lenguaje, a la palabra, al pensamiento, ruptura con el arte como contemplación, arte como reflexión, arte como conocimiento. Total rotura del espejo y del mirar, del carácter especular del arte, de su condición de superficie especular, de su constante necesidad de transferencia a una materia externa, a un objeto externo, a un espacio externo, para situarse, colocarse, fundirse en el magma, en el núcleo germinal del fenómeno artístico: la propia psique, el propio cuerpo, o como diría Brus, “el ser vivo”. Pura acción abordando la matriz cosmogónica del fenómeno artístico comocreación:caos, anarquía, revolución,revuelta,energíamotriz, raízgeneradora.Accionismocomo acción del, o en el,origen:volver al (mítico) carácter ritual, colectivo y catártico del arte. Volver al caos, al (mítico) origen a través... de la destrucción. “Debemos esforzarnos en destruir la humanidad, en destruir el arte”, dice Otto Mühl. ¿Entonces? Volver al origen a través de la destrucción de los límites: de los límites construidos. Y ¿qué es lo construido, sino el mundo, el lenguaje, la propia concepción del “hombre”?Creación,destrucción, límite: éste es el triángulo, la zona de posibilidad en cuyos vértices, en cuyas lindes, los artistas del accionismo vienés se situaron mirando, tocando, rasgando, acuchillando, desde los bordes, la piel del abismo.
Los planteamientos artísticos del accionismo se enmarcaban en la corriente de movimientos corporales que, comofluxus, happenings, body arty las “ceremonias” de artistas como Klein o Manzoni, se extendieron desde los años sesenta por EE UU y países europeos como Alemania, Italia y Francia. Todos estos movimientos tenían como campo de acción artística el cuerpo, eliminando la obra como objeto y soporte, y traspasando la acción a una participación colectiva del espectador, renunciando a los circuitos comerciales y la mercantilización de la obra de arte pormuseosygalerías.Sinembargo, elaccionismo vienés desde sus inicios se distinguió por su carácter violento y agresivo, el uso