: Piedad Soláns
: Accionismo vienés
: Editorial Nerea
: 9788415042082
: 1
: CHF 8.00
:
: Kunstgeschichte
: Spanish
: 120
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
El artista 'accionista' transfiere a su propio cuerpo todo el poder plástico, metafórico, simbólico y semiótico inherente al objeto artístico. El cuerpo se convierte en el territorio donde tiene lugar la creación y la destrucción, en la topografía del análisis de los límites y en la zona de resistencia de una subjetividad que, a través de la vulnerabilidad de la carne, se enfrenta violentamente al poder político, social y tecnológico. Günter Brus, Otto Mühl, Herman Nistsch, Rudolf Schwarzkogler... Como un latigazo intermitente explotando en la faz del cuerpo social. Las acciones de estos artistas se suceden durante los años sesenta, evidenciando la desgarradura de un sujeto que encuentra sus marcas, sus signos y su potencia de libertad en el cuerpo. Herido, alterado, agredido y empujado más allá del dolor, el cuerpo del artista abre en su piel, en su carne, en sus órganos y en su sangre las preguntas sobre su identidad.

Piedad Soláns 81954), historiadora y crítica de arte, es diplomada en pintura francesa por l'École du Louvre (París) y premio Elisa Cendrero por la Universidad de Málaga. Ha realizado su tesis doctoral sobre Accionismo vienés y arte corporal, y es autora de numerosos artículos y ensayos sobre teoría del arte, estética y problemática del cuerpo e identidad en el arte contemporáneo. Ha dirigido numerosos cursos, seminarios y ciclos de conferencias. Entre las exposiciones que ha coordinado destaca In between, de Marina Abramovic.

El cuerpo como límite


LÍMITE Y LIBERTAD


Junto con gran parte de lasperformancesque tuvieron lugar en los años sesenta y setenta en el ámbito artístico europeo y americano, el accionismo vienés aparece como un fenómeno de límites. Y más aún, de traspasar, transgredir, desbordar los límites. Pero, ¿qué límites? Los límites de la obra, del soporte, del propio cuerpo, de la mente, del arte. Los límites del instinto, de la razón, del dolor, de la sexualidad; de la cultura, la sociedad y la historia. Y más allá del límite: asaltar, invadir, sumergirse en las zonas excéntricas de lo prohibido para hacerlas propias. El movimiento artístico que tuvo lugar en Viena entre los años 1965 y 1970, formado por un grupo de artistas austríacos como Günter Brus, Otto Mühl, Rudolf Schwarzkogler y Hermann Nitsch, junto con los escritores Gerhard Rühm y Oswald Wiener, tomó el nombre de accionismo vienés, accionismo,Aktionismus,acción como brutal oposición al verbo, al lenguaje, a la palabra, al pensamiento, ruptura con el arte como contemplación, arte como reflexión, arte como conocimiento. Total rotura del espejo y del mirar, del carácter especular del arte, de su condición de superficie especular, de su constante necesidad de transferencia a una mate­ria externa, a un objeto externo, a un espacio externo, para situarse, colocarse, fundirse en el magma, en el núcleo germinal del fenómeno artístico: la propia psique, el propio cuerpo, o como diría Brus, “el ser vivo”. Pura acción abordando la matriz cosmogónica del fenómeno artístico comocreación:caos, anarquía, revolución,revuelta,energíamotriz, raízgeneradora.Accionismocomo acción del, o en el,origen:volver al (mítico) carácter ritual, colectivo y catártico del arte. Volver al caos, al (mítico) origen a través... de la destrucción. “Debemos esforzarnos en destruir la humanidad, en destruir el arte”, dice Otto Mühl. ¿Entonces? Volver al origen a través de la destrucción de los límites: de los límites construidos. Y ¿qué es lo construido, sino el mundo, el lenguaje, la propia concepción del “hombre”?Creación,destrucción, límite: éste es el triángulo, la zona de posibilidad en cuyos vértices, en cuyas lindes, los artistas del accionismo vienés se situaron mirando, tocando, rasgando, acuchillando, desde los bordes, la piel del abismo.

Los planteamientos artísticos del accionismo se enmarcaban en la corriente de movimientos corporales que, comofluxus, happenings, body arty las “ceremonias” de artistas como Klein o Manzoni, se extendieron desde los años sesenta por EE UU y países europeos como Alemania, Italia y Francia. Todos estos movimientos tenían como campo de acción artística el cuerpo, eliminando la obra como objeto y soporte, y traspasando la acción a una participación colectiva del espectador, renunciando a los circuitos comerciales y la mercantilización de la obra de arte pormuseosygalerías.Sinembargo, elaccionismo vienés desde sus inicios se distinguió por su carácter violento y agresivo, el uso