Louise Bourgeois pasa la mayor parte de su infancia y adolescencia en los alrededores de París, primero en Choisy-le-Roi y luego en Antony, donde su familia regenta un taller de restauración de tapices. Es allí donde la artista aprende a dibujar para colaborar en las tareas familiares. Los primeros años de Bourgeois se ven marcados por la oposición entre una madre industriosa y serena, imagen de la estabilidad y la racionalidad, y un padre brillante pero infiel, hacia el que Louise alimenta un sentimiento ambivalente de amor y odio. En 1932 emprende estudios de filosofía y matemáticas en la Sorbona, pero muy pronto se inclina hacia la formación artística. Entre 1934 y 1938 frecuenta diversas escuelas y talleres, entre otros la Escuela de Bellas Artes, la Academia Julian o la Academia de la Grande-Chaumière, donde entra en contacto con Fernand Léger, Roger Frissière, André Lhote y otros artistas importantes del momento. En 1938 contrae matrimonio con el historiador del arte norteamericano Robert Goldwater y se traslada a Nueva York, ciudad en la que transcurrirá toda su carrera.
Hasta fines de los años 40, Bourgeois se consagra sobre todo a la pintura, al dibujo y al grabado, si bien Léger ya le había anunciado muy pronto, al contemplar uno de sus dibujos, su vocación de escultora. En 1946-47 elabora varias pinturas y dibujos tituladosFemme-maison(literalmente mujercasa), en los que se anticipa la importancia que cobrará el tema de la casa en la iconografía de Bourgeois, desde lasLairs(guaridas) de los años 60 hasta lasCells(celdas) de los 90. Se trata de imágenes en las que el cuerpo o la cabeza de una mujer han sido sustituidos por la representación de una vivienda, de tal modo que es difícil saber si es el organismo el que está invadiendo el espacio arquitectónico o, por el contrario, la arquitectura la que está aprisionando al cuerpo. En uno de los cuadros, tres brazos surgen de las ventanas de la mujer-casa, pidiendo auxilio; en otro, la cabeza de la mujer se convierte en una casa en llamas, confiriendo así a la imagen un carácter trágico.
1.Femmemaison (Mujer-casa), 1946-47. Tinta sobre papel. Colección privada.
Lasfemmes-maisonhan sido interpretadas en ocasiones como un alegato feminista en contra del confinamiento tradicional de las mujeres en el espacio doméstico (y en este sentido, resulta significativo que la escritora Lucy Lippard eligiera en 1976 uno de los dibujos de lasfemmes-maisoncomo portada de su libroFrom the Center: Feminist Essays on Women’s Art). En efecto, las pinturas y dibujos de Bourgeois llamaron poderosamente la atención de algunas artistas feministas norteamericanas a principios de los años 70, en la medida en que parecían anticipar la tesis central de un texto que se haría célebre en el Movimiento de Liberación de la Mujer,La mística de la feminidadde Betty Friedan. Publicado en 1963, el libro de Friedan describía el carácter opresivo que la vida doméstica había llegado a adquirir para las amas de casa de clase media: movilizadas durante la segunda guerra mundial en fábricas, periódicos y hospitales, las mujeres se vieron abocadas, una vez terminada la contienda, a replegarse a la esfera del hogar. Como consecuencia delbaby-boom, del bienestar creciente de las clases medias suburbanas y del auge de la publicidad de bienes de consumo doméstico, que proyectaba la imagen estereotipada de una nueva “esposa feliz”, la identidad de las mujeres se redujo al papel de amas de casa, de esposas y madres. Se consolidó así “la mística de la feminidad”, la creencia de que las mujeres, por su propia naturaleza, sólo podían desarrollarse plenamente en la pasividad sexual, el sometimiento al varón y el cuidado amoroso d