Un buen comienzo
Como padres, nuestra atención a la alimentación familiar debería quizá comenzar antes de la concepción de nuestro hijo. Deseamos tener un bebé y tenemos claro que, desde el punto de vista de una paternidad responsable, el estado nutricional previo de los progenitores determina un punto de partida muy importante. Con este comportamiento mejoraremos nuestros estilos de vida, pensando en aportar lo mejor de nosotros mismos al niño que va a nacer.
Empezaremos por eliminar el tabaco, el alcohol y todas las sustancias estimulantes o tóxicas. Nos propondremos incrementar un poco más la frecuencia de actividad física y consumir alimentos de buena calidad. Muchas frutas, verduras y hortalizas de temporada; cantidades moderadas de pescados frescos, carnes bajas en grasa, legumbres, huevos ecológicos o camperos, cereales integrales, lácteos y frutos secos naturales.
Nuestro equilibrio emocional y pensamiento positivo nos acercará a ese kilómetro cero con grandes perspectivas e ilusiones.
En el embarazo
Hoy nos han confirmado el embarazo. El ginecólogo ha elaborado la historia clínica de la futura madre con todos sus datos y antecedentes y le ha pedido una analítica completa para ver cómo están sus parámetros basales. En esta etapa lo más interesante es continuar con una alimentación equilibrada, rica en hierro, ácido fólico, calcio y otros minerales y vitaminas. En algunos casos será necesario tomar suplementos de ácido fólico o hierro, bajo la prescripción del especialista. Los suplementos de vitamina A y los