Alo largo de las últimas tres décadas, el mundo ha asistido sorprendido al despegue económico de China y a una efervescencia cultural y artística sin parangón en el resto de los países tradicionalmente excluidos del discurso artístico dominante, o de eso que los anglosajones llaman elmainstream. Desde finales de la década de los noventa se han multiplicado las exposiciones, los libros y las galerías que tratan con artistas chinos cuya existencia era, pocos años antes, totalmente ignorada por Occidente. Los grandes museos del mundo han adquirido su obra a un ritmo vertiginoso, mientras un buen número de coleccionistas privados han hecho también buen acopio, conformando importantes colecciones particulares de arte chino actual: todo un fenómeno que todavía hoy resulta muy difícil de cartografiar en su justa medida dada la poca perspectiva con que puede hacerse.
En este volumen nos hemos planteado realizar un recorrido sumario por el arte chino contemporáneo poniendo de relieve algunas de las claves histórico-artísticas que consideramos fundamentales para su comprensión, partiendo de varias premisas que creemos necesario tener en cuenta. En primer lugar, partimos de la convicción de que el arte chino actual no es exclusivamente el resultado de la violenta penetración del consumismo global a raíz de las transformaciones políticas y económicas que el gigante asiático ha sufrido en estas décadas. Es necesario diferenciar elboom del arte chino, el evidente deseo por parte de algunos de sus creadores de agradar al mercado internacional —y el fulgurante, y quizá (lo veremos en los próximos años) efímero, éxito que ello ha supuesto—, de las transformaciones profundas que se han producido en su manera de entender y hacer el arte. En ningún caso, creemos, el arte chino debe entenderse como una asimilación rápida del arte eurooccidental y un rechazo por su pasado cultural, sino que más bien responde a un proceso mucho más complejo, que hunde sus raíces en épocas anteriores y entraña un continuo debate y un continuo abrazo entre las novedades llegadas de Occidente y la más pura tradición china; un hecho que, aunque algunos textos actuales hayan obviado, es, sin duda alguna, un referente necesario a la hora de