Hasta bien entrada la década de los sesenta del siglo XX, existía una clasificación tradicional de las imágenes fotográficas que pronto iba a ser puesta en tela de juicio por autores posteriores. Históricamente, existían creadores que defendían la pureza documental del medio fotográfico en aras de una exactitud visual inusitada y también otros que apostaban por el extrañamiento visual, es decir, la transfiguración de lo real que producía el ojo mecánico de la cámara, y que los surrealistas bautizaron como<