Son muchas las personas que, en un momento u otro, se preguntan a qué están llamados en la vida, qué van a hacer de su vida y, en el fondo, quiénes son. Otros quizá se cuestionan si lo que hacen es realmente aquello a «lo que se sentían llamados a hacer», o si es lo mejor que podrían hacer. Todas estas preguntas son las que, frecuentemente, las personas nos hacemos en la juventud, cuando comienza a asomar la madurez, cuando empezamos a interrogarnos qué estamos haciendo con nuestra vida, qué es lo que queremos hacer, cuál será el mejor camino para vivir uno mismo, para ser «auténticos». Pero, al fin y al cabo, es una pregunta que nos acompaña el resto de la vida, porqueserpersona esestar siendopersona, y porque nunca acabamos de recorrer la distancia entre lo que somos y lo que estamos llamados a ser. Por ello, nunca está de más que, alguna vez, haciendo un alto en el camino, nos confrontemos con nosotros mismos para preguntarnos si nuestra vida es realmente «nuestra vida» o estamos actuando, desempeñando un rol, si somos los autores o si, por el contrario, somos meros actores de nuestra vida.
Ánimo, pues, y hagamos juntos este camino, camino no apto para mediocres, para aquellos que prefieran vivir desde lo que otros quieren de él, desde lo que se le propone, se le dice o se le ordena, desde el ambiente o desde la mentalidad dominante. Camino no válido para cómodos, para aburguesados, para instalados.
Comencemos juntos, pues, a reflexionar sobre este camino, que algunos quizá comienzan a andar y otros ya llevan avanzado. Atrevámonos a recorrer juntos este camino, que nos llevará más allá de nosotros mismos desde nosotros mismos. Y al final del libro, si ha sido para ti realmente un compañero de viaje, se dará una situación paradójica: te harás más preguntas de las que te hacías al comienzo, preguntas que este libro no contesta porque solo pretende llegar a donde podamos llegar juntos. Hay un momento en que cada uno tiene que seguir su camino particular y atreverse a afrontar las grandes preguntas por sí mismo. Ojalá te llegue ese momento, como también me ha llegado a mí.
Antes de comenzar quisiera decir que las páginas que siguen se dirigen, de modo teórico y práctico, a acompañar la reflexión y la búsqueda de esta llamada constitutiva, y la elaboración de un proyecto personal de vida que responda a dicha llamada. Por nuestra experiencia en el acompañamiento de jóvenes y en el trato con educadores, psicólogos y terapeutas, hemos llegado a la conclusión de que, en última instancia, todo proceso de crecimiento personal, al igual que todo proceso educativo y terapéutico, debe desembocar en poner a la persona en disposición de encontrarse con su propio rostro, con el descubrimiento de su llamada a ser persona y a ser «esta persona concreta», para después acompañarla en el proceso de elaborar, sobre este descubrimiento, su propio proyecto vital.
1. Hacia un acompañamiento terapéutico y educativo
personalizador
Frecuentemente, cuando una persona que considera que sufre alguna alteración psicológica asiste a un psiquiatra, el grueso de la actividad del profesional, tras una más o menos prolongada anámnesis, se limita a colocarle la etiqueta de «trastorno de ansiedad generalizada», «trastorno obsesivo compulsivo», «episodio de