: Carlos Amigo Vallejo
: Francisco de Asís y el Papa Francisco
: PPC Editorial
: 9788428827447
: 1
: CHF 8.90
:
: Christentum
: Spanish
: 136
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Este libro habla de san Francisco de Asís y del papa Francisco, procurando que las voces que se escuchen sean las de los mismos protagonistas: Francisco de Asís, testigo de Cristo crucificado y amigo de los pobres y Francisco, el papa con una espiritualidad hecha de rostros humanos.

Carlos Amigo Vallejo (Medina de Ríoseco, 1934) es franciscano y cardenal arzobispo emérito de Sevilla. Fue anteriormente arzobispo de Tánger, ocupándose con preferencia por el diálogo interreligioso y el ecumenismo, participando en numerosos encuentros y visitando distintos países. En varias ocasiones ha actuado como mediador en la resolución de algunos conflictos entre países del Magreb y España. Autor de numerosos artículos, cartas pastorales y libros, en PPC ha publicado 'Francisco de Asís y la Iglesia' (2007), 'Sacerdotes' (2007, 2ª ed.), 'Religiosidad popular' (2008), 'Cartas pastorales (1982-2007)' (2008) y 'Vida y ministerio' (2009), 'Diccionario de Religiosidad Popular' (2013).

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FRANCISCO ES MI NOMBRE


 

«Si aceptas este ministerio y oficio de ser nuestro papa, dinos con qué nombre te hemos de reconocer». «Quiero llamarme Francisco», respondiera el elegido. De ahora en adelante, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, y en honor de san Francisco de Asís, será llamado Francisco.

Como era de esperar, enseguida comenzaron a buscarse las razones que justifican la elección del nombre del nuevo papa. Se barajaron las distintas posibilidades, sobre todo aquellas que lo relacionaban con su condición de jesuita. Santos admirables, y de este nombre, ha habido varios en la historia de la Compañía de Jesús. San Francisco de Borja, santo y noble, y dechado de fidelidad al servicio de la Iglesia. San Francisco Javier, el misionero universal, el evangelizador incansable, el celo ejemplar y sacrificado por la salvación de los pueblos...

«¡No te olvides de los pobres!», le había dicho el cardenal Claudio Hummes a su compañero de puesto en el cónclave. Esa sugerencia del cardenal brasileño y franciscano, ¿había sido decisoria a la hora de buscar un nombre apropiado? En la memoria del cardenal Bergoglio, ¿estarían aquellas palabras que han resonado tantas veces en la historia de la renovación eclesial, ¡repara mi Iglesia!, y que eran como un encargo de Dios al bienaventurado Francisco?

Francisco de Asís era una figura aceptada por unos y por otros, y hasta elegido, en un sondeo universal, como el hombre del último milenio. La humildad y pobreza del santo de Asís eran más que un buen criterio para gobernar al nuevo pueblo de Dios, que se sentía necesitado de los gestos y actitudes delPoverello. El papa Francisco, en la visita Asís en octubre de 2013, ha dado la respuesta a los motivos que le impulsaron a elegir el nombre de Francisco.

¿Es que Francisco de Asís había sido un revolucionario? En un entrañable encuentro con los niños discapacitados y enfermos ingresados en el Instituto Seráfico, el 4 de octubre de 2013, el papa diría que había elegido llevar el nombre de Francisco como obispo de Roma. Francisco, siguiendo el ejemplo de Cristo, amó a todas las criaturas del universo, sobre todo a los pobres y los abandonados, y lo hizo con admiración y sencillez.

«¡Sed revolucionarios!», les dice el papa Francisco a los componentes de la asamblea diocesana de Roma.

 

Este año habéis trabajado mucho sobre el bautismo y también sobre la renovación de la pastoral posbautismal. El bautismo, ese pasar de «bajo la ley» a «bajo la gracia», es una revolución. Son muchos los revolucionarios en la historia, han sido muchos. Pero ninguno ha tenido la fuerza de esta revolución que nos trajo Jesús: una revolución para transformar la historia, una revolución que cambia en profundidad el corazón del hombre. Las revoluciones de la historia han cambiado los sistem