: Juan Martín Velasco, José Antonio Pagola Elorza, José Luis Segovia Bernabé, Antonio Ávila Blanco
: Evangelii gaudium y los desafíos pastorales para la Iglesia
: PPC Editorial
: 9788428827973
: 1
: CHF 8.90
:
: Christentum
: Spanish
: 168
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Este libro presenta las ponencias pronunciadas durante la jornada 'Conversaciones PPC' (7 de mayo de 2014). Se trata de ponerlas al servicio de los participantes, pero sobre todo -y esa es la principal intención- al alcance del público en general, de las comunidades cristianas y de cuantos se preguntan por la crisis que no deja de azotarnos y por los retos que tiene planteados la Iglesia. Las ponencias tienen un denominador común: los desafíos pastorales a los que se enfrenta la Iglesia española -y universal- en nuestros días. Esos desafíos vienen de la situación socio-religiosa que vive nuestro país, de la crisis que golpea a las clases medias y a los más desfavorecidos, de la increencia que se extiende como una mancha de aceite por todos los tejidos de la sociedad, pero desafíos que también proceden de esta nueva primavera eclesial que tiene, si no su epicentro, sí al menos su inspirador en el papa Francisco, en su magisterio, sus declaraciones o gestos, que han desconcertado a creyentes y no creyentes desde el principio de su pontificado. 'Conversaciones PPC' es una iniciativa que pretende recuperar ciertos espacios de presencia pública como expresión de un coloquio abierto con el mundo y con la cultura; de diálogo sincero, respetuoso, pero también crítico y rico en propuestas. Un diálogo con el mundo moderno sin menoscabo de la verdad cristiana, que trate de acompañar a la gente en su vida cotidiana, iluminando la historia a ras de suelo con la luz de la fe.

Juan Martín Velasco (Santa Cruz del Valle, Ávila, 1934) es doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina y profesor emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha sido director del Instituto Superior de Pastoral durante dieciséis años y rector del Seminario de Madrid desde 1977 a 1987. Autor de numerosas obras y artículos sobre filosofía y fenomenología de la religión, en PPC ha publicado: 'El hombre y la religión' (2002), 'Ser cristiano en una cultura posmoderna' (2008, 3ª ed.), 'El hombre y la religión' (2002), 'Mística y humanismo' (2008, 2ª ed.), 'Orar para vivir. Invitación a la práctica de la oración' (2009, 2ª ed.), '¡Ojalá escuchéis hoy su voz!' (2012, 2ª ed.). Ha colaborado en 'La fe' (2005), 'Evangelizar, esa es la cuestión.' (2006), en 'Teología de la vida: comienzo y final' (2009) y en 'Fijo los ojos en Jesús' (2013, 4ª ed.).

EVANGELII GAUDIUM:
DESAFÍOS DESDE LA CRISIS


 

JOSÉ LUIS SEGOVIA BERNABÉ

Instituto Superior de Pastoral

UPSA (Madrid)

 

 

1. Un novedoso punto de partida

 

Posiblemente, una de las principales novedades de la exhortación apostólicaEvangelii gaudium(EG) es la originalidad de su autor. En efecto, se trata de un papa latinoamericano, buen conocedor de los rigores que causan la pobreza y la exclusión social. En un momento de eclosión de la «aldea global», el Sur, que se encarama en lo alto de nuestras vallas fronterizas, que irrumpe en nuestras plazas y calles, que colorea nuestras ciudades y pueblos y tiñe con tonos nuevos y vivaces nuestras comunidades cristianas, se ha instalado en el corazón mismo del Norte. Tenemos un papa del Sur. ¡Toda una novedosa manera de vivir, sentir, pensar y expresar la fe! Con independencia de si lo hace mejor o peor, se ha producido un imponente salto cualitativo en la Iglesia. Ya es excéntrica: el centro ha dado paso a los márgenes. La añosa Europa cede el testigo a las jóvenes Iglesias de otros continentes. Por primera vez la periferia nos preside y nos confirma en la fe. El nombre elegido por el pontífice, Francisco, constituye toda una declaración de intenciones.

Sin ninguna violencia y con la mayor naturalidad, la periferia, personalizada en el papa Francisco, trae aquello que en el decir de Juan Pablo II debería caracterizar a la nueva evangelización: un nuevo ardor, un nuevo lenguaje y un nuevo método1. Su propuesta es elementalmente evangélica: una Iglesia abierta al diálogo y al encuentro con el otro, pobre y entregada a su servicio; solidaria, fraterna, «en la calle», «de salida», fiel al Evangelio sin glosa y atenta al Espíritu. Sin duda, las circunstancias, el pensamiento y la historia de Jorge Bergoglio antes de su sorpresiva elección2condicionarán el desarrollo de un pontificado en el que subyacerá la centralidad de los pobres: «Cualquier comunidad que pretenda subsistir tranquila, sin ocuparse creativamente» de ellos y de incluir a todos, «correrá el riesgo de su disolución» y «terminará sumida en la mundanidad espiritual, disimulada con prácticas religiosas» (EG 207).

 

 

Un nuevo ardor desde «nuevas» categorías

 

El «ardor» del papa Francisco se traduce en la pasión por evangelizar. Afirma lo obvio: ¡es un mensaje de alegría! No acentúa tanto si se trata de impulsar la «nueva» o la «novísima» evangelización. Supone una decidida apuesta por el retorno al Evangelio, la vuelta a la experiencia originante, por beber de la tradición fundante. Desde las primeras líneas, como quien se dirige a un ejercitante, el papa invita en la exhortación apostólica a aprovechar el momento presente para encontrarse personalmente con Jesucristo. La vuelta a lo esencial recuerda aquella expresión feliz de Benedicto XVI, cuando señalaba que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva (cf.Deus caritas est1).

Este «ardor» busca una Iglesia volcada al exterior, no preocupada por sí misma («no autorreferencial», gusta repetir Francisco). Entre Evangelio e Iglesia hay una relación de fin a medio; no al revés. «Quiero que la Iglesia salga a la calle a armar lío, quiero lío en las diócesis, quiero que nos defendamos de todo lo que es mundanidad, comodidad, clericalismo, de lo que es estar encerrados en nosotros mismos», afirma. Sin duda, el papa lo está consiguiendo. Y lo hace recordándonos que lo más opuesto a la fe no es la increencia, sino el miedo, el repliegue sobre sí y la falta de confianza en el Señor. Por eso Jesús dice a sus asustados discípulos: «Hombres de poca fe, ¿por qué tenéis miedo?» (Mt 8,26); de ahí su apremiante petición: «No tengáis miedo».

Resulta novedoso que Francisco no identifique mundanidad3con contaminación mundanal, mucho menos con ubicarse en el corazón del dolor humano y en sus miserias; todo lo contrario: llama mundanidad al repliegue timorato, al carrerismo eclesiástico, al dejarse atrapar por los falsos ídolos y