CAPÍTULO 12
EL PROYECTO HUMANIZADOR
DEL REINO DE DIOS
SIGNOS DE NUESTRO TIEMPO:
RESISTENCIA AL EVANGELIO
Hace ya bastantes años, J. B. Metz publicó un pequeño libro que causó verdadero impacto entre los católicos alemanes. Se titulabaMás allá de la religión burguesa. Según el prestigioso teólogo, los cristianos de las sociedades desarrolladas vivimos cautivos de una religión burguesa. No le faltaba razón. Desde hace algunas décadas venimos interiorizando actitudes como el bienestar, la seguridad, el individualismo, el éxito… que disuelven actitudes genuinamente cristianas como la lucha por una sociedad más humana, la solidaridad con los que sufren, la defensa de los pobres o el amor desinteresado.
Hoy se habla ya de un «cristianismo estéril» que no cambia los corazones, de una práctica religiosa que nos tranquiliza y nos confirma en nuestro bienestar; haciéndonos cada vez más indiferentes al sufrimiento de los pobres y hambrientos; viviendo un amor privado y excluyente que ha renunciado a la justicia para todos. Un cristianismo cada vez más sordo a la llamada de Jesús a comprometernos en el proyecto de humanizar el mundo. El proyecto de Dios que Jesús llamaba «el reino de Dios».
Otro pequeño libro escrito recientemente por José María Castillo me ha recordado la denuncia del teólogo alemán. En este libro, tituladoEl Evangelio marginado,el autor expone de manera clara y valiente cómo y por qué en la organización y gestión de la Iglesia se le concede con frecuencia más importancia a esa religión burguesa que al Evangelio. Por eso, el autor considera que es extremadamente difícil que la Iglesia «se pueda ver, en este momento, como prolongación y presencia del reino de Dios, tal como lo quiso Jesús».
Más recientemente, J. M. Castillo ha hablado deLa resistencia al Evangelio,pues afirma que, si uno intenta ahondar en el problema, se ve obligado a decir que «no se trata simplemente de que, en gran medida, hayamos “marginado” el Evangelio. Lo peor de todo es que “nos resistimos” a vivirlo y cumplirlo». Sé que esta visión de Castillo puede provocar verdadero escándalo, pero creo que ha de hacernos pensar, y mucho.
Es cierto lo que dice: «Si algo hay patente y repetido en los evangelios es que la convicción y la conducta central que exige el Evangelio es “seguir a Jesús”». Vivo cada día más convencido de que el único camino para iniciar una verdadera conversión en la Iglesia es volver a Jesús. Y, más en concreto, pienso que necesitamos escuchar interiormente a Jesús para seguirle y para comprometernos a colaborar con él en el proyecto humanizador del reino de Dios.
Hay algo que me preocupa en estos momentos en que vivo empeñado en contribuir a recuperar en la Iglesia a Jesús como Maestro interior, promoviendo una lectura orante del Evangelio. Hay quienes dicen que la búsqueda de silencio interior y espiritualidad que se observa en la sociedad posmoderna se debe a que, una vez logrado el bienestar material, queremos ahora poseer también el bienestar interior. Sería lo más contradictorio con respecto a la espiritualidad de Jesús.
EL REINO DE DIOS ESTÁ LLEGANDO.
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