Introducción
Miquel Francés
En el 2008, desde la Universitat de València creamos una línea de investigación en contenidos y formatos audiovisuales con el objetivo de investigar el flujo de los mismos en la industria audiovisual y su proyección social, con la prioridad de poner en valor los contenidos del servicio público de la comunicación audiovisual. Empezamos esta iniciativa a través de una serie de debates y JornadasCONTD (Contenidos para la Televisión Digital). Esta primera inmersión en el campo de la investigación supuso traer anualmente al primer plano de la discusión a los diferentes agentes de las emergentes industrias culturales.
Aquel momento de «encendido digital» en el cambio del milenio comportó nuevas opciones de negocio en el marco de la industria cultural televisiva, abriendo nuevos derechos y oportunidades a la ciudadanía. En este contexto, las televisiones públicas y privadas tuvieron que redefinir su posición estratégica respecto a su público, pero también en relación con sus contenidos y plataformas de distribución. Y en este sentido el sector de la producción audiovisual también adaptó nuevas rutinas de trabajo. Conceptos como multidifusión, multiplataforma, flujos en red o coproducción empezarían a tener un valor añadido. Fue un momento donde el diálogo y entendimiento entre los diferentes agentes del sector audiovisual y la Administración eran necesarios, dado que atravesábamos una crisis económica significativa. Fueron años de adaptación de formatos, modelos regulatorios y modalidades de producción que supusieron una primera redefinición del modelo televisivo. La Nueva Ley del Audiovisual, que ordenó el funcionamiento de la industria televisiva, y los Consejos del Audiovisual fueron necesarios, a fin de aglutinar un conjunto de medidas regulatorias dispersas y poder dar más transparencia a su funcionamiento.
Posteriormente, en 2015 incorporaríamos, en el marco de las jornadasCONTD, el formato de programa televisivoTVmorfosis, desarrollado por la Asociación de las Televisiones Educativas y Culturales Iberoamericanas (ATEI). Ello supuso llevar ese mismo debate al espacio educativo y cultural a través de una serie itinerante de televisión que reflexiona sobre el impacto de la convergencia tecnológica y la posterior convergencia de contenidos en la multidifusión digital, en donde la televisión acaba siendo una pantalla más del flujo disruptivo de la comunicación transmedial contemporánea.
La convergencia tecnológica permitió en un principio que la televisión encontrara nuevas plataformas de difusión, de modo que una parte de los contenidos de sus canales tradicionales acabaran migrando hacia otros sistemas de visualización. En este recorrido hemos hablado de que los contenidos siempre deberían ser prioritarios en la comprensión del fenómeno televisivo. Y también hemos destacado la importancia del talento y la creatividad en ese proceso de transición y adaptación al nuevo flujo transmedial. De esta manera, la convergencia tecnológica tuvo pronto una sucesora: la convergencia de contenidos, que empezó a romper la linealidad del flujo televisivo de las ondas hercianas para llevarnos a un flujo más disruptivo a través de la red. Un flujo que ha ido reduciendo el espectro radioeléctrico de transmisión universal en la sucesión de la aplicación de los dividendos digitales.
De hecho, en la Comunidad Europea nos encontramos ya en el Segundo Dividendo Digital, proceso por el cual se libera la banda de 700 megahercios (MHz) del espectro radioeléctrico para desplegar en ella las futuras redes de telecomunicaciones 5G, cosa que garantiza que laTDT seguirá operando por lo menos hasta el año 2030 en las mismas bandas que lo está haciendo actualmente. O sea, que no habrá ningún Tercer Dividendo Digital ni pérdida de bandas por parte de laTDT en los próximos ocho años. ¿Quiere eso decir que el espectro de difusión de laTDT acabará desapareciendo? ¿Sustituirá el 5G a laTDT? Está claro que al menos vamos a tener que resintonizar laTDT