: Alice Kellen
: Llévame a cualquier lugar
: Plataforma Neo
: 9788418927690
: 1
: CHF 8.00
:
: Jugendbücher ab 12 Jahre
: Spanish
: 360
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Léane, francesa, y Blake, inglés, no son dos piezas de un puzle destinadas a encajar. En realidad, ni siquiera se soportan cuando el concurso de periodismo de la universidad los sitúa en el mismo punto de partida. Él valora sus sueños por encima de todo y no dejará que nada se interponga en el camino hacia la meta, ni siquiera el seductor acento de Léane. Ella necesita el dinero del premio y utilizará todos sus encantos para convertirse en ganadora. Ambos están dispuestos a todo, incluso a ignorar el magnetismo que poco a poco surge entre sus artimañas y discusiones.

Alice Kellen nació en Valencia en 1989. Es una joven promesa de las letras españolas que acostumbra a vivir entre los personajes, las escenas y las emociones que plasma en el papel. Es autora de las novelas Llévame a cualquier lugar (Plataforma Neo, 2014, 2022), Sigue lloviendo, El día que dejó de nevar en Alaska, El chico que dibujaba constelaciones, 33 razones para volver a verte, 23 otoños antes de ti, 13 locuras que regalarte, la bilogía Deja que ocurra: Todo lo que nunca fuimos y Todo lo que somos juntos, Nosotros en la luna, Las alas de Sophie y Tú y yo, invencibles.

1Léane


Me sudaban las manos, tenía el estómago revuelto y notaba un ligero temblor que se extendía por mis piernas, como si estas fuesen de gelatina.

Jamás me había sentido tan nerviosa. Probablemente, estaba a punto de sufrir un ataque de ansiedad.

Respiré hondo repetidas veces con la intención de alejar mis temores.

Había bastantes alumnos reunidos en el salón de actos de la universidad y todos ellos tenían el mismo objetivo: participar en el concurso convocado por la cadena local de la televisión del condado de Berkshire.

Cada cuatro años —como si de unas olimpiadas se tratase—, la cadena Princett colaboraba con la Universidad de Reading y dirigía y organizaba el concurso Joven Promesa.

Podían presentarse alcasting inicial los alumnos de cualquier curso matriculados en Periodismo en la universidad. En la primera criba, que era donde me encontraba, se elegía a los seis participantes que formarían parte del concurso. Durante el año universitario, exactamente hasta marzo, los seis afortunados se batirían en duelo realizando reportajes como locutores, que se emitirían en directo a través del canalonline del campus.

¿Cómo ganar? Había que conquistar al público.

Los reportajes se publicaban en la página web de la universidad y los alumnos tenían unas horas para votar a sus favoritos. De ahí saldrían los dos finalistas tras varias rondas de eliminación. Eso sí, el ganador definitivo era decisión de los jueces. Sin embargo, para conseguir llegar a participar en el último reportaje, era obvio que había que caerle en gracia al público. Así funcionaba también la audiencia en la vida real.

El suculento premio era poder trabajar durante uno de los meses de verano en la cadena Princett. A pesar de que consistía en cubrir un puesto de becaria —nunca estaba de más aprender a preparar cafés o reorganizar el papeleo de tus superiores—, era una oportunidad única, porque no se trataba de una cadena secundaria más, sino una de las más conocidas e importantes del país que, habitualmente, solía liderar las audiencias. Esa beca te daba la oportunidad de conocer desde dentro cómo funcionaba una cadena de televisión, conseguir valiosos contactos y, todavía más importante, tener una experiencia en el sector para poder trazar la primera línea del currículum.

Como extra, aunque para muchos quedase relegado a un segundo plano, se añadía al premio una suculenta cantidad en metálico para invertir en nuestros estudios. Y desgraciadamente, para mí era casi lo más importante.

Años atrás, ganar el concurso había sido crucial para muchos locutores que terminaron ocupando puestos privilegiados e importantes. Hacerse con el galardón Joven Promesa abría muchas puertas. De hecho, una de mis periodistas preferidas, Linda Carry, se había alzado vencedora en el año 2001 y ahora presentaba y dirigía uno de los programas de debate más interesantes de la parrilla televisiva.

En el salón de actos de la universidad, se llegaron a congregar alrededor de cincuenta alumnos par