: Jules Verne
: Viaje al centro de la Tierra Una novela (Edición illustrada)
: apebook Verlag
: 9783961301454
: 1
: CHF 3.50
:
: Fantastische Literatur
: Spanish
El profesor Lidenbrock de Hamburgo es uno de los geólogos más respetados del mundo. El un tanto extraño experto en piedras, minerales, cristales y capas de tierra, que también habla casi todos los idiomas del mundo, ha encontrado un misterioso mensaje en la escritura rúnica de un viejo libro, cuyo contenido es incapaz de descifrar. Sin embargo, su sobrino Axel, que vive como asistente científico en la casa del profesor Lidenbrock, lo consigue. El mensaje contiene una referencia a la posibilidad de entrar en el interior de la tierra. Una sensación científica y una fama inmortal esperan a los dos estudiosos si esta aventura tiene éxito. Inmediatamente se ponen en marcha, y su viaje al inframundo se convierte al mismo tiempo en un viaje a través del tiempo, a través de las primeras épocas de la historia de la tierra, en las que todavía había bosques gigantescos y lagartos gigantes como los dinosaurios. SOBRE LA SERIE DE LIBROS Los ApeBook Classics (ABC) dan vida a obras maestras famosas y menos conocidas de la literatura mundial en formato digital. Esto significa que incluso las obras casi olvidadas se conservan para la memoria cultural. apebook se adhiere a los más altos estándares en la producción de eBooks y le ofrece clásicos de alta calidad, estéticamente agradables a un precio justo. No te conformes con versiones baratas y sin amor si amas la buena literatura, sino que elije ediciones a bajo precio pero hermosas de un editor real. Con los ApeBook Classics usted obtiene eBooks creados profesionalmente que aprecian el valor literario de su contenido a través de un diseño apropiado. Busque más títulos de ApeBook Classics para construir su biblioteca digital escribiendo 'apebook' en el campo de búsqueda. Por cierto, apebook también ofrece títulos seleccionados como ediciones en rústica. Y por último, pero no por ello menos importante: apebook apoya a la organización medioambiental 'Save the rainforest'. Al comprar los libros en nuestra tienda, usted está haciendo lo mismo. Puede encontrar una descripción completa del programa editorial en: www.apebook.de

Capítulo III


Evidentemente es rúnico -⁠decía el profesor, frunciendo el ceño. Pero existe un secreto que tengo que descubrir, porque de lo contrario⁠…

Y terminó su pensamiento con un gesto violento.

–Siéntate ahí, y escribe -⁠añadió indicándome la mesa con el puño.

Obedecí con presteza.

–Ahora voy a dictarte las letras de nuestro alfabeto que corresponden a cada uno de estos caracteres islandeses. Veremos lo que resulta. Pero ¡por San Miguel!, cuida de no equivocarte.

Mi tío empezó a dictarme y yo a escribir las letras, unas a continuación de las otras, formando todas juntas la siguiente incomprensible sucesión de palabras:

mm.rnlls

esreuel

seecJde

sgtssmf

unteief

niedrke

kt,samn

atrateS

Saodrrn

emtnael

nuaect

rrilSa

Atvaar

.nscrc

ieaabs

ccdrmi

eeutul

frantu

dt,iac

oseibo

KediiY

Una vez terminado este trabajo me arrebató vivamente mi tío el papel que acababa de escribir, y lo examinó atentamente durante bastante tiempo.

–¿Qué quiere decir esto? -⁠repetía maquinalmente.

No era yo ciertamente quien hubiera podido explicárselo, pero esta pregunta no iba dirigida a mí, y por eso prosiguió sin detenerse:

–Esto es lo que llamamos un criptograma -⁠decía-, cuyo sentido yace oculto bajo una mezcla deliberada de letras, que dispuestas en manera conveniente, formarían una frase inteligible. ¡Y pensar que estos caracteres ocultan tal vez la explicación, o la indicación, cuando menos, de un gran descubrimiento!

En mi concepto, aquello nada ocultaba; pero me guardé muy bien de exteriorizar mi opinión.

El profesor tomó entonces el libro y el pergamino, y lo comparó uno con otro.

–Estos dos manuscritos no están hechos por la misma mano -⁠dijo-; el criptograma es posterior al libro, tengo de ello la evidencia. En efecto, la primera letra es una doble M que en vano buscaríamos en el libro de Turleson, pues no fue incorporada al alfabeto islandés hasta el siglo XIV. Por consiguiente, entre el documento y el libro hay al menos dos siglos.

Esto me pareció muy lógico; no trataré de ocultarlo.

–Me inclino por tanto a pensar -⁠prosiguió mi tío-, que alguno de los poseedores de este libro trazó los misteriosos caracteres. Pero ¿quién demonios sería? ¿no habría escrito su nombre en algún sitio?

Mi tío se levantó las gafas, tomó una lupa y pasó minuciosa revista a las primeras páginas del libro. Al dorso de la segunda, que hacía de anteportada, descubrió una especie de mancha, que parecía un borrón de tinta; pero examinada de cerca, se distinguían en ella algunos caracteres borrosos. Mi tío comprendió que allí estaba la clave del secreto, y ayudado de su lente, trabajó con tesón hasta que logró distinguir los caracteres rúnicos que a continuación transcribo, los cuales leyó de corrido:

 

 

–¡Arne Saknussemm! -⁠gritó en un tono triunfante- ¡es un nombre! Un nombre islandés además. ¡El de un sabio del siglo XVI, un célebre alquimista!⁠⁽⁵⁾

Miré a mi tío con cierta admiración.