: Carlos Felipe Pier Rios
: Nouvah La Leyenda De Los Valka Inmalli
: GRP
: 9786079665975
: 1
: CHF 4.90
:
: Science Fiction
: Spanish
: 208
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB

'Cuando fracasan las negociaciones por el dominio del planeta Trianna, entre los seres de Leyenda conocidos como los Valka Inmalli y el Imperio Dros Eridians, raza oscura acostumbrada a reclamar por la fuerza los territorios que desea, la guerra es inevitable. Sin embargo, debido al alto grado de sofisticación de los armamentos de ambas civilizaciones, una guerra directa en cualquiera de los territorios reclamados conllevaría su total destrucción. En base a los acuerdos imperiales establecidos para estos casos, un planeta menor es seleccionado como campo de batalla por el sistema OSVS ubicado en el planeta neutral Ontar. La Joven Valka Nouvah es enviada en su primera encomienda de este tipo para establecer los contactos primarios con el planeta seleccionado para esta batalla, previo al envió de la flota de guerra Valka. Sin embargo, ante su total desconcierto y contraviniendo la ordenanza primaria de no involucrarse con la posible vida nativa del planeta, descubre que hay más en ese lugar de lo que originalmente les informaron y ahora se encuentra en una encrucijada donde deberá decidir entre cumplir con su misión tal y como se espera de ella o tratar de interceder ante su pueblo en pro del tercer planeta del sistema solar.'

Búsqueda

—Brise, vuelve acá —me llamaron mis compañeros al verme correr rumbo al bosque.

—¡Sólo han pasado tres días! —grité y seguí corriendo sin reprimir las lágrimas que brotaban de mis ojos.

—Dan está vivo —dije al tiempo que aminoraba la velocidad de mis pasos y me recargaba junto al tronco caído de un viejo y mohoso árbol. Me sentía desfallecer. Poco a poco fui deslizando mi espalda sobre su corteza hasta quedar sentada en el suelo poniendo los brazos cruzados sobre mis rodillas y escondiendo mi rostro entre ellos.

—Dan está vivo, yo sé que sí —seguía repitiendo una y otra vez mientras lloraba desconsolada.

Nath y Susan llegaron pronto a mi lado, seguidos por dos oficiales que participaban en el grupo de búsqueda que se formó tras la desaparición de mi novio, Dan Ekhar.

Susan me abrazó anidándome con ternura entre sus brazos, mientras susurraba cosas lindas en mi oído tratando de calmarme, pero yo no podía dejar de llorar y repetir entre sollozos que Dan estaba vivo.

—Por favor —supliqué—. No detengan la búsqueda, él está vivo y nos necesita.

Recorrí las caras exhaustas de los oficiales y de mis amigos buscando más su apoyo que su consuelo pero nadie parecía estar de acuerdo conmigo.

—Por favor.

—Señorita —dijo uno de los oficiales—. Hemos buscado durante tres días, con helicópteros, voluntarios y apoyo canino. —El oficial dejó escapar un suspiro visiblemente frustrado tratando de convencerme de desistir—. Recorrimos varias veces el perímetro, cincuenta kilómetros a la redonda desde el lugar donde fue visto por última vez y...

—Por favor —repetí con lágrimas en los ojos.

—No hay forma de que haya ido más lejos en este tiempo —continuó el oficial—, y no hemos encontrado el mínimo rastro de él. Lo más probable es que…

—¡¿Qué?!

El oficial se quejó por el leve codazo que le dio el jefe Larney en las costillas.

—Un día más, Brise —indicó el jefe mirándome con sus ojos negros llenos de preocupación y cansancio.

—Lo buscaremos un día más —confirmó.

Yo lo conocía desde pequeña por la relación que guardaba con mis padres, quienes trabajaban en la planeación de eventos culturales para la Universidad de Missoula.

Tim Larney me había visto crecer y transformarme de una flaca y arrebatada chiquilla que corría todo el tiempo, a la alta y atlética universitaria, seleccionada del equipo de natación que era hoy.

—Gracias —dije al ponerme de pie, sonriéndole agradecida, mientras me dirigí a él para abrazarlo.

—Caray, Brise —comentó apartándome suavemente mientras me miraba con seriedad frunciendo el ceño—. Por favor entiende, sólo podremos buscarl