: Sergio O. Saldaña Zorrilla
: Reforma Energética
 Una trampa de subdesarrollo
: Grupo Rodrigo Porrúa
: 6610000088188
: 1
: CHF 5.40
:
: Sonstiges
: Spanish
: 236
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB

'Este libro explica la reforma energética de 2013-2014 en México, proporciona un análisis de las causas del alza de la gasolina, electricidad y gas, así como de la actual debacle de PEMEX y de la CFE.

Con un lenguaje sencillo, el autor reflexiona sobre el futuro del sector energético y del desarrollo del país, proporcionando una visión integral de los principales aspectos económicos, políticos, jurídicos, históricos y sociales de esta reforma.

¿Qué hay detrás de esta reforma? ¿Cuál ha sido el papel de los partidos políticos y del sindicato petrolero? ¿Por qué esta reforma forma parte del ajedrez geopolítico? ¿Qué debemos hacer para recuperar nuestro sector energético? Estas son algunas de las preguntas a las que este libro pretende dar respuesta.

El autor, Sergio O. Saldaña Zorrilla, es Doctor en Ciencias Económicas y Sociales por la Universidad de Economía de Viena (WU-Wien), en Austria. Actualmente es evaluador de resultados del PNUD (ONU) en países latinoamericanos. Previamente ha sido Economista de la CEPAL (ONU), en Santiago de Chile; de IIASA, en Austria; del Senado y de la SHCP en México. Ha sido columnista de El Universal, de la revista Forbes México y actualmente del diario Sin Embargo. El Dr. Saldaña es autor de publicaciones de economía aplicada que son bibliografía obligada en posgrados de Europa y Norteamérica.'



Introducción

México ha sido un país que históricamente ha entregado sus principales recursos naturales a gobiernos y compañías extranjeras. El dominio extranjero de nuestros recursos naturales ha durado cinco siglos; los primeros 35 años posteriores a la expropiación cardenista nos dieron un mayor margen de maniobra sobre nuestros recursos naturales y de ahí sobre la economía de nuestro país; fueron 35 años de soberanía energética sin los cuales no se entendería el llamado “milagro mexicano” del crecimiento económico del país de las décadas de 1940, 1950 y 1960. Una vez entendido que un país que no tiene el dominio de sus recursos naturales es un país que no puede salir del subdesarrollo, queda entonces desmitificado que dicho “milagro mexicano” nunca fue tan milagro, sino una simple relación causa-efecto de tener autodeterminación sobre nuestros recursos y de ahí sobre nuestra economía. Sin embargo, desde 1973 y más marcadamente desde 1988, el país ha ido retornando a ser una colonia de facto nuevamente.

He escrito este libro con el principal objetivo de que sirva de base a nuestra generación para que recuperemos nuestra soberanía sobre nuestros recursos naturales, sobre nuestra economía y sobre nuestro destino político. Debemos hacerlo con valor pero con madurez; con coraje pero sin fanatismos; con fuerza pero sin falsas revoluciones. La revolución está en nuestros actos presentes, diarios, conscientes.

De los 496 años del periodo que va desde la caída de Tenochtitlán hasta el día de hoy1, sólo durante 35 años México había dispuesto de sus propios recursos para acelerar su desarrollo económico; me refiero a los 35 años del periodo que va desde la nacionalización de la industria petrolera en 1938 hasta 1973, año en que inicia la reorientación del petróleo de palanca del desarrollo nacional a fuente de divisas, proceso que desembocó en la aprobación del último dictamen de la legislación secundaria de la reforma energética en 2014 en el que se consumó la entrega de nuestro sector energético. A partir de la aprobación de esta reforma energética, México ha retornado al grupo de países considerados por las teorías del desarrollo económico como países con una economía periférica en vías de desarrollo, grupo del que con tanto trabajo se había luchado por salir y por mantenerse en la ruta hacia convertirnos en una economía central. Ese retorno al subdesarrollo periférico es en esta ocasión, a diferencia de en el pasado, un acto voluntario. La voluntad de ese acto proviene de quienes encabezan el actual gobierno mexicano.

Desde su campaña a la presidencia de la república, Enrique Peña Nieto y su grupo ya se habían comprometido a entregar el control de la industria petrolera nacional a Estados Unidos de América (EE. UU.). Y no es que Felipe Calderón Hinojosa no lo hubiera querido hacer también2; es que de alguna manera el mismo grupo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Peña Nieto se lo impidió cuando aún eran oposición. Pero ese grupo del PRI no se lo impidió por amor a la patria o porque quisieran preservar al patrimonio de todos los mexicanos, sino porque querían reservarse para ellos la realización de esta privatización en el siguiente sexenio, en el suyo; querían ser ellos personalmente quienes se quedaran con las ganancias económicas que generaría vender nuestro petróleo a compañías extranjeras.

Esta privatización es en esencia un debilitamiento de la soberanía nacional, pues el c