: Eric Butterworth
: Economía Espiritual Los principios y el proceso de la verdadera prosperidad
: Unity Books
: 9780871597144
: 1
: CHF 9.50
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: Philosophie, Religion
: Spanish
: 234
: kein Kopierschutz
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
En su libro Economía espiritual, Eric Butterworth nos recuerda que en nosotros residen el poder y los medios para vivir abundantemente. Entre los capítulos del libro se encuentran: 'La suerte comienza contigo', 'La ley de visualización', 'Si puedes creer' y 'El corazón agradecido'.

Introducción


“Mayor que los pasos de poderosos ejércitos es una idea cuyo momento ha llegado.”

—Víctor Hugo

Este libro trata sobre la verdadera prosperidad. Los conceptos que expresa claramente se aplican a gobiernos y a gente. Has sido atraído a este libro por cita divina, de modo que podría ser queEconomía espiritual es una idea que ha llegado a tu vida en el momento correcto.

¿Puedes aceptar la máxima de Emerson de que naces para ser rico o para enriquecerte inevitablemente debido al uso de tus facultades? Si no, tal vez estés obsesionado por la antiquísima confusión de la santidad con la pobreza. Cualquier clase de carencia y limitación es aberración en un Universo opulento. Toda persona que experimenta carencia vive, de alguna manera, de modo contrario al flujo universal.

Charles Fillmore, cofundador de Unity School of Christianity, asombró el sistema religioso de su época (y la nuestra) cuando dijo: “¡Es un pecado ser pobre!” El no se refería a vileza moral, sino más bien a “la frustración de la potencialidad” El creyó y enseñó que, cuando nos establecemos en la conciencia de Dios, todo el Universo se mueve para fluir en nosotros con su abundancia de vida y substancia. Obviamente, esto es lo que Jesús pensaba cuando dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

Por lo general se ha dado por sentado que en tiempos de reveses económicos, todos somos víctimas de un extraño malestar con el cual no podemos hacer otra cosa que esperar y ver qué sucede. Sin embargo, el estudio de las leyes de la economía espiritual revela que podemos hacer mucho por nosotros y conjuntamente por nuestro país y nuestro mundo.

Por lo común, se cree que la limitación financiera es sencillamente un capricho de la suerte (“He tenido mala suerte últimamente”), o el resultado de la voluntad caprichosa de Dios. Por lo tanto, la gente común tiene la esperanza de cosas mejores, y hasta trate de cambiar su suerte al jugar la lotería. Pueden, también, fantasear acerca de una vida feliz y abundante. Pero no tratarán, o apenas traten, de ser otra de lo que creen ser —y la limitación financiera es parte de lo que creen ser.

Al igual que la mayor parte de los males físicos se consideran ahora de origen psicosomàtico, así debemos empezar a hacer frente a la posibilidad de que los problemas financieros pueden ser la manifestación externa de estados internos de conciencia. Una gran idea cuyo tiempo ha llegado es que no hay tal cosa como un problema absolutamente financiero que no esté relacionado con las actitudes y emociones falsas que lo causaron, o con una actitud o emoción saludable que pueda sanarlo.

Para sacar el máximo provecho de este estudio, desearás declarar tu independencia de la creencia de que tu bienestar personal está atado completamente a las fluctuaciones económicas del mundo. Además, desearás establecerte en la convicción de que el libre fluir de substancia sólo puede ser bloqueado en tu interior, y nadie más que tú puede impedir el bien que te pertenece. Al volverte consciente de las leyes de la economía espiritual, puedes efectuar algunos cambios verdaderamente espectaculares en la vida —cambios “de indigencia a afluencia”.

Se hace uso excesivo de la palabraafluencia en nuestro tiempo y, por lo general, ella implica automóviles, casas y chucherías de todo género. Su significado literal es “un fluir abundante”, y no cosas. Cuando estamos centrados conscientemente en el fluir universal, experimentamos dirección interna y el desenvolvimiento de la actividad creativa. Las cosas llegan también, pero la prosperidad no es sólo poseer cosas. Es la conciencia lo que atrae cosas.

Permíteme aclarar al principio que estoy en completo desacuerdo con el creciente énfasis en el movimiento metafísico al dinero y las cosas como objetos para el estudio y práctica de la Verdad. Estoy de acuerdo con John Ruskin quien dijo: “¿Qué derecho tienes de tomar la palabrariqueza, que significó originalmente ‘bienestar’, y degradarla y reducirla al limitarla a cierta clase de objetos materiales medidos por el dinero”.

La palabraprosperidad ha sido corrompida para implicar oro en polvo que cae del cielo. La palabramillonario es usada en exceso para apelar al instinto adquisitivo del estudiante. Y los signos del dólar a menudo adornan las cubiertas de los libros sobre prosperidad para sugerir que la acumulación de riquezas es cierto crecimiento espiritual. Miro todo eso como una materialización total de una hermosa Verdad espiritual.

La palabraprosperidad viene de la raíz latina cuya traducción literal es: “de acuerdo con la esperanza” o “seguir adelante con optimismo”. Por esto, no es tanto una condición en la vida como una actitud hacia la vida. La persona verdaderamente próspera es lo que el psicólogo Rollo May llama “la persona que funciona plenamente”, la que experimenta lo que Jesús llamó la vida más abundante. Yo digo:

La prosperidad es un modo de vivir y pensar,

y no solamente dinero o cosas.

La pobreza es un modo de vivir y pensar,

y no solamente carencia de dinero o cosas.

Considerada en el sentido más amplio, prosperidad es “bienestar espiritual”. Esto envuelve toda la experiencia de la vida sanadora, el amor satisfaciente, la paz y armonía permanentes así como una suficiencia de lo que Aristóteles llamó el “mobiliario de la fortuna”. Demasiado a menudo la tendencia del maestro y el estudiante es estar tan absortos en la demostración de empleos y cuentas de banco que olvidan que la persona es una criatura total en un Universo completo. En este trabajo, enfocamos en la economía espiritual, estamos eternamente conscientes de un ambiente de ecología espiritual, la Verdad que nos libera de todo problema de la experiencia humana. La conciencia es la que establece todos los límites en la vida, si es que los hay. Hemos sido condicionados erróneamente a creer que nuestras vidas son moldeadas completamente por lo que sucede a nuestro alrededor y por lo que nos sucede. Pero la vida se vive de adentro hacia fuera. No es lo que sucede “allá fuera”, sino lo que hacemos o pensamos sobre lo que sucede.

El punto de partida para comprender la prosperidad es hacerte responsable de tus pensamientos, de este modo te haces cargo de tu vida. No eres responsable de lo que se dice en elWall Street Journal, o lo que sale de Washington en cuanto a indicadores económicos, mas eres muy responsable de lo que piensas sobre esas cosas. No puedes permitir que los llamados expertos decidan cómo vas apensar y cómo te vas a sentir. Porque tu manera de pensar y de sentirte sobre la economía en general y tus asuntos financieros en particular determinarán invariablemente lo que experimentas.

Si tomas en serio el programa que este libro sugiere, querrás hacer el compromiso de ponerte y sostenerte en la corriente positiva de la vida. Rehúsa dar rienda suelta a la conversación casual (¿debe ser la palabracausal?) sobre la mala economía, el alto costo de la vida, o acerca de todo aquello que no quieras realmente admitir. Elimina tales pensamientos como“No puedo”, “Temo” y“No hay bastante” de tu conciencia. Habla sólo de cosas que deseas ver que vivan y crezcan. Manten tus pensamientos centrados en ideas de abundancia, suficiencia y bienestar. Y de vez en cuando estimula tu conciencia al afirmar algo como:

Dios es mi fuente de provisión instantánea, constante y abundante.

En la práctica habitual de meditación, ten presente que la Presencia divina te rodea y desea para ti solamente el bien debido a que expresas Su vida. La penetrante Verdad es que Dios te dará prosperidad y éxito en todas tus acciones si no lo haces muy difícil para Dios. La Mente Infinita pondrá ideas en tu mente, palabras en tu boca, creatividad en tus manos, oportunidad ilimitada ante ti y luz guiadora en tu camino.

Todo lo que se requiere es que te sostengas centrado en el fluir creativo, te mantengas en armonía con los pensamientos positivos, sigas obediente por tu fe, y como diría Thoreau: “Continúa moviéndote en la dirección de tus sueños”.

Déjame recordarte de nuevo que este libro es un programa para la práctica y disciplina personal. Evita la tentación de abandonar su lectura. Muchísimos estudiantes leen demasiado, pero no ponen en práctica lo que leen. Nuestro objetivo es ayudarte a desarrollar una mentalidad de prosperidad que será insensible a las fluctuaciones de la economía. Más que esto, queremos llegar a ser, colectivamente, una influencia positiva hacia la...