: Eric Butterworth
: Descubre tu Poder Interno Una guía hacia las profundidades inexploradas del ser
: Unity Libros
: 9780871597199
: 1
: CHF 9.50
:
: Lebensführung, Persönliche Entwicklung
: Spanish
: 370
: kein Kopierschutz
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Este libro transformador de vidas, escrito por Eric Butterworth y considerado como el texto básico de metafísica moderna de Unity, traerá curación y prosperidad a tu vida.

CAPÍTULO UNO

La eterna búsqueda


LA ESPERANZA DE LA HUMANIDAD hoy yace en las inmensas profundidades internas aún sin descubrir. Ha llegado el momento en que todos los hombres dejen la estéril búsqueda del mundo en la circunferencia del ser y comiencen una valerosa búsqueda hacia el espaciointerno. Es un mundo muy real, sus profundidades se pueden sondear y sus fuerzas pueden ser liberadas. No es una conquista sino un legado. No es tanto algodentro del hombre como el nivel más profundodel hombre. “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mt. 25:34).

La historia del hombre en la eterna búsqueda ha sido una extraña odisea. En su búsqueda del “cáliz sagrado” el hombre lo ha escudriñado todo y en vano, pero no ha buscado dentro de sí mismo. Ocasionalmente, surgía un profeta que hablaba del mundo interno. Pero en vez de seguirlo a esa experiencia más profunda, los hombres invariablemente hicieron un dios del profeta —le adoraron y le construyeron monumentos. Entonces se hicieron cautivos en una práctica religiosa que no tenía nadainterno. ¿Cuántas veces ha sucedido lo mismo? ¿Cuántas religiones hay en el mundo?

Las páginas de la historia cuentan y recuentan sobre los maestros místicos que lo encontraron y las subsiguientes religiones que lo perdieron. La tierra está colmada de monumentos que demuestran vuelos interespaciales que nunca llegaron a despegar.

Sin embargo, de alguna manera, el hombre siempre ha sabido, junto con Walt Whitman, que no todo lo que él es está incluido entre su sombrero y sus botas. Ha sentido, junto con Wordsworth,

     Un sentido sublime

de algo mucho más profundo entrelazado,

cuya morada es la luz de los ocasos

y el redondo océano y el viviente aire,

y el cielo azul, y en la mente del hombre;

un movimiento y un espíritu, que impele

todas las cosas pensantes, todos los objetos

de todo pensamiento,

y resuena a través de todas las cosas.1

Hay una extraña paradoja en el mundo de hoy. Los agobiantes problemas sociales —guerras, luchas por igualdad entre razas, explosión demográfica y mermas en producción de alimentos— están enmarcados entre dos espectáculos contrastantes, (1) la investigación y exploración del espacio exterior, y (2) los “viajes” psicodélicos a las profundidades de la conciencia. El primero, meticulosamente científico; el otro, de lo menos científico que pueda haber.

Ambas actividades bien pueden simbolizar un sentido de frustración con el mundo de hoy —un esfuerzo por “deten este mundo, me quiero salir de él”. Y lo asombroso es que ambas búsquedas, sin ninguna relación y tan opuestas entre sí, bien pueden tener profundas implicaciones espirituales.

Por un lado, la investigación espacial ha permitido al hombre abrir una brecha hacia otra dimensión. Mientras más puede ver del Universo que le rodea, mayor es su comprensión de que el espacio y el tiempo son relativos, y que todo el cosmos es como un gran pensamiento en la Mente de Dios. Empieza a captar que, en lo que a él concierne, el Universo existe porque él lo ve. El centro del Universo, en lo que a ti se refiere, está dentro de ti. En lo que a ti te concierne, el Universo existe como una extensión tuya. El sol, la luna y las estrellas están ahí porque tú los ves.

En el zen budismo se aclara este punto con la imagen de “la luna y el agua”. El fenómeno de la-luna-en-el-agua se asemeja a la experiencia humana. El agua es el sujeto y la luna es el objeto. Cuando no hay agua, no hay luna-en-el-agua, e igualmente cuando no hay luna. Pero cuando sube la luna, el agua no espera para recibir la imagen de la luna, y cuando se vierte la más pequeña gota de agua, la luna no espera para reflejarse. Pero el agua no recibe la imagen de la luna a propósito. El suceso es causado tanto por el agua como por la luna, y al igual que el agua manifiesta la brillantez de la luna, la luna manifiesta la claridad del agua.

Al contemplar la inmensidad del Universo, tendemos a confundirnos cuando nos parece que estamos perdiendo nuestra identidad. Pero debemos recordar que el Universo tiene significado porque nosotros tenemos significado, y nosotros tenemos significado porque el Universo tiene significado. Todo descubrimiento es autodescubrimiento, y todo conocimiento es autoconocimiento. Así, el mayor descubrimiento en la ciencia no son los logros externos, sino la revelación interna y la Verdad que nos libera para dar el paso necesario en lo externo.

Las naciones pueden estar gastando millones en los equipos necesarios para vuelos espaciales, pero rara vez se dan cuenta de que todo esto es posible por los descubrimientos dentro de la materia, que en realidad son descubrimientos espirituales. Hemos llegado a saber que la materia, en el sentido de algo que ocupa espacio, no existe. Ya no es posible ver el Universo como una vasta colección de nebulosas, estrellas y planetas dispersos en un espacio vacío. Por todo el Universo hay “potenciales de fuerza”. Lo que hemos llamado “espacio” es realmente unapresencia, porque lo que hay es un potencial continuo, unificado, inteligente e inagotable que aquí y allá se precipita a sí mismo como lo que llamamos materia.

Por lo tanto, lo esencial de nuestra investigación del Universo que nos rodea tiene que llegarnos en el conocimiento de la Mente que lo sostiene, la Mente en donde realmente tiene su única existencia. Y el estudio de la Mente sólo puede hacerse a través de la introspección, la autocontem-plación y la investigación espiritual. En las palabras de Tennyson:2

Autorreverencia, autoconocimiento, autocontrol, sólo estas tres conducen la vida al poder soberano.

La otra actividad que junto a la investigación espacial está enmarcando los serios problemas del mundo es la del grupo —cuya caricatura es el “hippie”— tratando de separarse de la decadente civilización de la era contemporánea mediante los vuelos psicodélicos al mundo interior. Se ha escrito mucho sobre el tema del LSD y el STP —las drogas llamadas “expande-conciencia”. De un lado, el doctor Timothy Leary dirige un grupo que insiste en que las drogas llegaron para quedarse y que es sólo asunto de tiempo hasta que cada cual tenga su propia experiencia religiosa sintéticamente. Del otro lado, un creciente número de científicos médicos advierten sobre el peligro de las drogas en términos de los daños permanentes, físicos y mentales, que pueden resultar de su uso continuo y aun ocasional.

Sin embargo, hay un hecho que se destaca y no puede ignorarse. Los “psicodélicos” han ayudado a probar la existencia de un mundo no-material, sino espiritual, dentro del hombre. Existe la seria duda si el LSD es el camino para llegar a ese mundo o para liberar ese potencial inherente. Quizás podamos estar de acuerdo en que eso es forzar ile-galmente la cerradura de la puerta a la superconciencia, o un atisbo impropio a través de la ventana a las profundidades del mundo interno. El método de aprehensión es incorrecto, pero la motivación básica es espiritual y el objeto de la búsqueda es puro Espíritu.

Una narración interesante de un encuentro personal con LSD aparece en el libro tituladoExploring Inner Space (Explorando el espacio interno) por Jane Dunlop. Cuenta como pareció abrirle la puerta y permitirle mirar en el centro mismo de vida. Ella dice:

Personas que tuvieron tales experiencias usualmente están de acuerdo en que en el fondo de cada uno de nosotros yace un bien inimaginable, sabiduría, música, talento de todo tipo, gozo, paz, humildad, amor y espiritualidad. Escondida en cada individuo hay una inmensa mina de oro, pero hasta el momento, sólo se han descubierto unas débiles vetas … Nuestra falta no estriba en falta de talento o de potencialidades, sino en negarnos a creer que existen. Solamente después de poder aceptar tal creencia y así haber ganado suficiente confianza para mirar dentro de nosotros, podremos lograr grandes progresos en nuestro desarrollo.3

¿Significa esto que todos debemos tomar LSD? Ciertamente no, no más que el que todos debemos disparar cohetes al espacio. Las descripciones de las ilusiones psicodélicas parecen apoyar los descubrimientos espirituales de los místicos de todas las épocas. Es obvio que hay una gran profundidad de esplendor dentro de nosotros, pero tiene que desarrollarse a través de la autorrealízación y la autodisciplina. No hay tal cosa como un atajo sintético al Reino.

Si tienes un capullo en tu jardín y estás ansioso por ver su belleza total, a lo mejor obligas a ese capullo a abrirse. Por un momento, verás la belleza de su interior, pero...