JOHN& GISELLE:
Nos sentimos muy emocionados de tener esta oportunidad de compartir contigo algunas de las lecciones dinámicas que hemos aprendido durante los pasados nueve años en el negocio denetworking. Estamos seguros que si puedes absorber e implementar las estrategias presentadas en este libro, podrás lograr un cambio positivo en tu vida. Al comenzar nuestro recorrido, nos gustaría presentar un vistazo breve de dónde estamos, de dónde vinimos, y hacia dónde nos dirigimos, en este tan excitante negocio denetworking.
John se crió en Canadá, y Giselle, en Puerto Rico. No tuvimos ningún tipo de entrenamiento o instrucción especial antes de comenzar en este negocio. John tan solo se había graduado de la preparatoria y había tenido éxito financiero dentro de un negocio de manufactura internacional. Giselle había trabajado en contabilidad y en la teneduría de libros antes de regresar al hogar para convertirse en madre a tiempo completo. Vivíamos en la ciudad de Stuart, en la Florida, y pesnabamos que estábamos haciendo bastante buen trabajo persiguiendo “el sueno americano”.
GISELLE:
Recuerdo la vez que John llamó para decir que estaría regresando antes de tiempo de su viaje a Canadá para que pudiéramos considerar un nuevo negocio. Me dije a mí misma,"Qué bueno — otro tremendo negociazo." No bien recogí a John en el aeropuerto que comenzó a tratar de compartir conmigo todo su entusiasmo con el negocio del mercadeo en redes. Lo escuché pacientemente. Pero tan pronto terminó, arranque con mi rutina usual de"tan sólo sobre mi cadáver". Por suerte para nosotros, John ya estaba decidido. Llenó el acuerdo para convertirse en un distribuidor, el cual me negué a firmar, y lo mandó a las oficinas centrales.
Nos enviaron de vuelta muestras de los productos, que parecían ser de alta calidad, pero yo no podía aceptar que fuesen nada especial, porque no los vendían en Bloomingdales, ni en Saks, ni en ninguna otra tienda por departamentos de lujo en Nueva York.
Comencé a utilizar los productos que habían sido desarrollados en Europa y me dieron resultados buenísimos. Todavía estaba totalmente en contra del negocio, pero gané un poco de confianza en él cuando mi peluquera me preguntó qué cosa estaba utilizando en mi cabello y dónde podía obtenerlo ella para venderlo en su salón. Enseguida le dije que no lo hiciera, porque para vender estos productos en su salón tendría que completar un sinnúmero de formularios y convertirse en distribuidora etc, etc.
Cuando llegué a casa y le conté a John que le había conseguido una distribuidora nueva para su red, me dijo,"¡Tremendo! Tengo que salir de viaje mañana, pero mientras esté fuera de la ciudad, quiero que hagas lo mismo que hiciste con tu peluquera en todos los otros salones de belleza de Stuart antes de mi regreso!" Me quedé boquiabierta, y le dije,"¡Olvídate de eso!" John insistió que se me haría fácil y que sabía que yo podría lograrlo. Cuando me negué de nuevo, me dijo,"Vamos, te mostraré ahora mismo lo fácil que es."
Fuimos en el coche hasta el centro de la ciudad y nos estacionamos frente a una barbería. John entró como Juan por su casa, mientras que yo me quedé mirando desde la puerta. Cuando John comenzó a hablarle al barbero sobre este maravilloso producto y los beneficios que podría ofrecerle a sus clientes, el hombre se quedó mirándolo como si John hubiera sido un extraterrestre. Luego nos pidió que saliéramos de su edificio en un tono algo brusco. Cuando regresamos al automóvil, puse una cara de apenada y una voz de"¿no te lo dije?" Pero John muy tranquilamente me contestó que ese tipo de rechazo no podía tomarse personalmente y que las cosas mejorarían a medida que nuestro proyecto avanzara.
Nos estacionamos frente al siguiente salón de belleza y John me dijo,"Bueno, ahora te toca a ti." Me amarré el cinturón de seguridad y le dije,"De ninguna manera voy a entrar ahí." John se quedo callado por un momento antes de decirme que yo podría escoger entre dos alternativas: entrar por mi cuenta o cargada a cuestas, gritando y pataleando. La primera opción me resultó la más atractiva. Entré al salón sin gran entusiasmo y me detuve frente al mostrador. Después de verme parada ahí durante lo que me pareció una eternidad, la recepcionista se sonrió conmigo muy amigablemente y me preguntó si yo necesitaba una cita. Me descontrolé y le dije a toda velocidad,"No, no, mi esposo me está esperando dentro del automóvil y no me permitirá regresar a casa hasta que no le hable de este maravilloso producto que será tremendo para sus clientes." La recepcionista no pudo entender ni una sola palabra que pronuncié y me respondió,"Disculpe, ¿hay algo que yo pueda hacer por usted?"
Traté de componerme y le hablé un poco más lento, pero no por mucho. Ella me dijo que la idea sonaba interesante y me preguntó si no tenía algún folleto informativo. Le contesté,"No, pero le conseguiré algunos y se los enviaré por correo." Enseguida di vuelta, salí del salón y me monté en el automóvil. El viaje de regreso a casa me pareció larguísimo.
John comenzó a dedicarle las noches y los fines de semana a trabajar en el negocio. Yo lo observaba con gran escepticismo, el cual compartía con él cada vez que tuviera la oportunidad. Nunca olvidaré el día en que recibimos nuestro primer cheque. Abrí el sobre para encontrarme la enorme suma de¡cincuenta dólares! No podía creer que John había invertido tanto tiempo para recibir tan miserable recompensa. Le dije que estaba malgastando su tiempo, dinero y energía, y que me preguntaba si había perdido su sentido común.
Pasaban los meses y los cheques seguían llegando por cantidades ínfimas. Hasta que llegó el quinto mes. Abrí el sobre esperando encontrarme otra recompensa monetaria minúscula a cambio del sinnúmero de horas invertidas por John … y quedé maravillada al ver que nos habíamos ganado¡varios miles de dólares!
Salí corriendo a donde John a preguntarle si esto era legal. Él me aseguró que la nuestra era la mejor compañía con los mejores productos, y que era por eso que funcionaba tan bien. Se alegró al verme tan entusiasmada con el negocio. En aquel momento, me sentía tan emocionada que ahí mismo me convertí en una especie de socia, asumiendo la responsabilidad de gastar el dinero que John ganara. Me pareció un tremendo arreglo.
JOHN:
Para el año 1987, Giselle comenzaba a percatarse no sólo de la cantidad mensual de nuestros cheques, sino también de mi crecimiento personal. Comenzó a probar producto tras producto y quedó encantada con los resultados. Finalmente, decidió por sí sola convertirse en distribuidora también. Giselle llamó a la oficina central y añadió su nombre a lo que se convertiría ennuestro negocio.
Al principio, hacía de todo un poco mientras criaba a nuestro pequeños hijos, pero no transcurrió mucho tiempo antes de que se convirtiera en una fuerza significativa en nuestro negocio. Giselle comenzó a darse cuenta de cómo este tremendo producto, combinado con el poder de la red, representaba una enorme diferencia en las vidas de muchos individuos.
Hasta ese momento, yo trabajaba en el negocio a tiempo parcial, mientras dirigía mi propia compañía de manufactura. En junio de 1988, al regresar de una convención de la compañía, decidí que ya era hora de trabajar a tiempo completo en el negocio denetworking. Como resultado, nuestros ingresos bajaron considerablemente. Al ocurrir esto, vimos que no podíamos seguir viviendo el estilo de vida al cual estábamos acostumbrados, ni tampoco podíamos pagar nuestras tarjetas de crédito, así que hicimos lo que haría cualquier otro buen patriota: solicitar unas cuantas tarjetas de crédito adicionales.
Hubo muchas noches largas conduciendo a Miami u otras ciudades, para ayudar en las reuniones de nuestra red. Muchas veces regresábamos a casa de madrugada para dormir sólo un par de horas y luego levantarnos y salir a dirigir otra reunión. Nuestras amistades se reían de nosotros y nos decían cosas como,"¿Cómo pudieron ser tan tontos como para envolverse en un negocio como éste que nunca funcionará?" Hasta nuestra propia familia no comprendía por qué habíamos tomado ese camino.
Luego de dos años en el negocio, todavía estábamos luchando por sobrevivir. Se acercaba la fecha de un pago hipotecario global, y el panorama no lucía nada de alentador. No recibíamos entrada alguna de otra fuente, y comenzaba a sentirme sumamente nervioso.
Publicamos anuncios de prensa en distintas áreas y comenzamos a comunicarnos con todos nuestros posibles contactos, para ver si podíamos estimular algún tipo de acción....