: Matthew Barnett, George Barna
: La Causa Dentro de Ti Encontrando la única gran cosa que fuiste creado para hacer en este mundo
: Gozo-e
: 9789978396124
: 1
: CHF 9.40
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: Lebensführung, Persönliche Entwicklung
: Spanish
: 226
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Fuiste creado para algo maravilloso... ...¡y es hora de descubrir para que! Matthew Barnett, descubrió la causa para la cual fue creado cuando dejo de seguir sus sueños de éxito y empezó a escuchar los sueños de Dios para su vida. Cuando sintió que Dios lo estaba llamando a servir a los pobres y menospreciados, Matthew fundó el Dream Center en Los Ángeles, una luz de esperanza se encendió para los desamparados, para las familias sin hogar, para los adictos, para mujeres y niños abusados, para victimas de trafico humano, para adolescentes que han huido de sus casas, y para muchos otros que sus vidas han sido llenas de dolor y desesperanza. A través de su propia historia y las historias de otras personas cuyas vidas han sido transformadas Matthew Barnett nos indica el camino para cualquiera que esté buscando esperanza y que saben que Dios los ha creado para una causa mayor-y que Él puede utilizar todas las experiencias de sus vidas, inclusive las más difíciles para alcanzar su causa. En el camino el comparte principios para:•Encontrar la causa para la cual fuiste creado-y dejar que tu causa te encuentre•Prepararte para tu causa•Utilizar todas las experiencias de tu vida para alcanzar tu causa•Creer nuevamente en tu causa después de haber renunciado•Experimentar las recompensas de una gran causa Si estas abierto a descubrir la causa única que esta dentro de ti, deja que Matthew Barnett sea tu guía en el proceso que puede transformar tu vida-y la vida de las personas alrededor de ti. Aproximadamente la mitad de todos los adultos dice que aun están buscando el significado y el propósito de su vida. ¿Eres tu uno de ellos?

Capítulo 1


UNA NOCHE EN LAS CALLES


Algo me hizo despertar agitadamente. Luché por abrir los ojos. Todo a mi alrededor poco a poco se comenzó a enfocar. Estaba obscuro, con rayos de luz a un lado que apenas penetraron mi visión periférica. Escuché ruidos indistintos cerca, una clase de murmullo bajo viniendo de una distancia corta. Y sentí una presencia. Al comenzar a enfocar las cosas, me di cuenta que alguien estaba mirando mis ojos jamente. Yo también miré jamente y comprendí que no era alguien—era algo.

Entrecerré los ojos para cristalizar la imagen y comprendí que era un gato. No, espera, era una…rata. ¡Una rata del tamaño de un gato! De un tamaño muy grande. Sus ojos estaban tal vez a tres pulgadas de los míos, y sus bigotes aún más cerca. Aparte del movimiento de sus fosas nasales al catalogar mi olor, estaba perfectamente quieta, estudiándome con una hostilidad obvia.

Ahora yo estaba despierto, consciente de donde estaba y qué estaba sucediendo. Recordé haber puesto cuidadosamente mi hoja grande de cartón en el pavimento en este callejón, tal vez hace veinte minutos, esperando una hora de sueño pací co en las calles de Los Ángeles. ¿Qué hora era—cuatro, o tal vez cinco de la mañana? Una serie de gemidos sin ritmo llenaron el aire de otras personas sin hogar acostadas más allá en el callejón, haciendo su mejor esfuerzo para dormir un poco.

Yo me había quedado dormido unos cuantos minutos antes de que este roedor dientes de conejo invadiera mis doce pies cuadrados de propiedad de primera. Luché por ponerme de pie, recogí mi cama de cartón y arrastrando los pies salí despacio del callejón hacia la calle principal. Mi reloj decía que eran las 2:13 a.m. El tiempo obviamente marcaba un día festivo esta noche. La luz de los postes era la única iluminación en esta parte dela ciudad.

Pasé por una tienda cubierta con tablas y percibí el fuerte, siem