Jornada segunda
(Entra Junípero con otro, hábito, puesta una guirnalda; saca una imagen de Nuestra Señora; esté hecho un altar, donde la pondrá, y cantan dentro los músicos.)
Músicos Esta maya se llevó la flor,
que las otras no.
JuníperoAhora os quiero poner,
hermosa maya del cielo,
en el tálamo dichoso
que mis manos os han hecho;
pues sois Reina y sois tan sabia,
perdonad mi atrevimiento;
que si no llegan las obras,
se aventajan los deseos.
¡Qué linda maya que hacéis!
Canten, hermanos; ¿qué es esto?
Los músicos se me han ido;
en verdad, que no lo han hecho,
como de ellos se esperaba;
(Toma un pandero.)Pero aquí está mi pandero,
que habrá de suplir sus faltas:
gente pasa; comencemos
a pedir con vuestra gracia
y licencia; que hoy os tengo
de juntar para un vestido,
maya del mayo del cielo.
(Sale Alejandro.)
(Canta Junípero.) Dé para la maya,
gentil caballero;
más vale la gloria
que todo el dinero.
(Los músicos dentro:)Y responden del cielo:
¡Viva la maya, viva!
Y en dulces versos,
alabanzas divinas
todos cantemos
a la gala de la gracia,
la flor del cielo.
Alejandro Tome, hermano.
Junípero Deme, hermano;
que Dios le ha de dar su reino,
y la maya que está allí.
No tenga a traidores miedo;
que yo rogaré por él
a Dios.
Alejandro Canta, buen Tercero;
no tengo que temer nada.
(Vase.)
JuníperoVaya con Dios.
(Entra Camilo.)
Camilo Este, creo
que era Alejandro, y me importa
hablar con él.
Junípero ¡Ah, buen viejo!
Limosna para la maya,
y pierda del pensamiento
esa intención maliciosa
que de vengarse le ha vuelto;
que Dios le dará venganza.
CamiloTome, padre; que en su pecho
pienso que Dios está hablando.
Junípero¿En tan humilde aposento
quería que hablase Dios?
Lo que por Dios le aconsejo,
es que se sosiegue ahora
y esté con Dios muy contento.
CamiloEn esta simplicidad
parece que vive el cielo.
(Vase.)
Junípero¿Qué os parece, maya mía?
Esta vez os vestiremos,
que se va, a pesar del malo,
juntando lindo dinero.
(Entra el Demonio, de galán.)
Demonio¡Que este simple pueda tanto
contra mi brazo soberbio!
Pasar tengo, aunque los ojos
viendo este Sol queden ciegos,
y decir dos pesadumbres
que le alboroten el pecho
a este ignorante, aunque tiene
tan bajos los pensamientos.
(Junípero con su pandero.)
Junípero Dé para la maya,
gentil caballero;
más vale la gloria
que todo el dinero.
(Dentro los músicos.)Y responden del cielo:
¡Viva la maya, viva!
Y en dulces versos,
alabanzas divinas
todos cantemos
a la gala de la gracia,
la flor del suelo.
Demonio ¡Humilde soberbio, aparta,
que con locos fingimientos
estás engañando al mundo!
Junípero¡Oh, bellaco, ya te entiendo!
Mira, no hay cosa ninguna
mala que yo no haya hecho,
y confieso a Dios que soy
el más mal hombre del suelo.
Demonio¡Oh, pese a tanta humildad!
JuníperoPues ¿hay hombre más soberbio
que yo en el mundo, bellaco?
Vuélvete, tonto, al infierno;
que tú no tienes qué dar
a la maya, según esto,
porque en perdiendo la gracia,
perdiste todo el dinero.
DemonioCon nuevos tormentos voy:
no hay asirle un pensamiento.
JuníperoPorque vayas más corrido,
te he de cantar estos versos,
pelón pelado,
que no tienes blanca ni cornado.
(Los músicos dentro.) Y responden del cielo:
¡El enemigo muera
a sangre y fuego!
¡Al arma, guerra, guerra!
¡Muera el infierno!
DemonioYa no puedo resistir
más agravios.
(Vase.)
Junípero Oye, fiero.
(Los músicos dentro.)¡Victoria por el cielo y por el suelo!
¡El enemigo muera a sangre y fuego!
JuníperoCon linda flema venía
el señorito echacuervos,
estando yo con mi maya.
(Entra Morcón de soldado, roto.)
MorcónA famosa ocasión llego
si Junípero no da
en que soy el cojo.
Junípero Presto
tendremos para el vestido.
MorcónPadre, ¿habrá de ese dinero
para este pobre soldado?
JuníperoA esto, hermano, yo no puedo
llegar, porque es de mi maya;
perdone por Dios.
Morcón Pues ¿tengo
de irme sin consuelo alguno?
JuníperoA mí me pesa, por cierto;
pero no tengo qué dalle.
MorcónDeme el hábito.
Junípero No puedo
pena de obediencia, dalle,
y es pedille sin provecho;
pero si él se atreve, hermano,
a quitármele del cuerpo,
aquí estoy.
Morcón Eso es muy fácil.
JuníperoEa, pues...
Morcón Estese quedo.
JuníperoNo hay bronce como yo; acabe,
porque se me pasa el tiempo
de pedir para mi maya,
que importa más.
Morcón Esto es hecho;
adiós, fray tonto.
Junípero Fray falso
cojo, adiós.
Morcón ¡Viven los cielos,
que me conoció! Mas ya
no importa conocimiento.
(Vase.)
JuníperoYo he quedado bueno agora:
desta suerte, ¿cómo puedo
volver a los ojos santos
de mi padre y mi maestro
Francisco? Ayudadme vos,
maya mía, ¿más qué es esto?
(Con música aparece debajo un niño vestido de peregrino con llagas en pies y manos con el hábito de san Francisco en la mano.)
NiñoLlega, Junípero, llega.
JuníperoHermoso niño, ya llego.
NiñoJunípero, los servicios
paga desta suerte el cielo;
que el que a mi madre y a mí
sabe vestir, está puesto
en razón que yo en persona,
pagándole su buen celo,
le traiga con qué se vista,
para que los dos andemos
de una librea vestidos.
(Vístesele Junípero el hábito y ha de estar lleno de estrellas; eche las estrellas fuera, de oropel o papel amarillo.)
Junípero¡Oh, mi bien, que galán quedo!
NiñoYo me voy, truhán divino
de mi palacio, a quien quiero,
tanto, que de mi persona
doy vestidos.
Junípero ¡No tan presto:
esperad un poco, amores.
NiñoOtro día nos veremos:
volved, Junípero amigo,
con vuestra maya, que el cielo
está de vos envidioso
oyendo vuestros requiebros,
y yo celos he...