: Félix Lope de Vega y Carpio
: El truhán del cielo y loco santo
: Linkgua
: 9788498977103
: Teatro
: 1
: CHF 2.70
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: Dramatik
: Spanish
: 136
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El truhán del cielo y loco santo es una obra teatral de Félix Lope de Vega, uno de los más importantes dramaturgos del Siglo de Oro español. Como se indica, esta obra fue representada en la Montería de Sevilla en 1643. Lope de Vega es conocido por su capacidad para explorar una amplia gama de temas y emociones en sus obras, y El truhán del cielo y loco santo no es una excepción. Esta obra combina elementos de comedia y drama para proporcionar un retrato detallado y matizado de los personajes y de su interacción con los temas de la fe, la moral y la sociedad. A lo largo de su carrera, Lope de Vega contribuyó enormemente a la evolución del teatro español y su legado sigue vivo en la literatura y en el escenario. Sus obras son conocidas por su originalidad, profundidad emocional y habilidad para capturar la complejidad de la experiencia humana.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.

Jornada segunda


(Entra Junípero con otro, hábito, puesta una guirnalda; saca una imagen de Nuestra Señora; esté hecho un altar, donde la pondrá, y cantan dentro los músicos.)

Músicos Esta maya se llevó la flor,

que las otras no.

JuníperoAhora os quiero poner,

hermosa maya del cielo,

en el tálamo dichoso

que mis manos os han hecho;

pues sois Reina y sois tan sabia,

perdonad mi atrevimiento;

que si no llegan las obras,

se aventajan los deseos.

¡Qué linda maya que hacéis!

Canten, hermanos; ¿qué es esto?

Los músicos se me han ido;

en verdad, que no lo han hecho,

como de ellos se esperaba;

(Toma un pandero.)Pero aquí está mi pandero,

que habrá de suplir sus faltas:

gente pasa; comencemos

a pedir con vuestra gracia

y licencia; que hoy os tengo

de juntar para un vestido,

maya del mayo del cielo.

(Sale Alejandro.)

(Canta Junípero.) Dé para la maya,

gentil caballero;

más vale la gloria

que todo el dinero.

(Los músicos dentro:)Y responden del cielo:

¡Viva la maya, viva!

Y en dulces versos,

alabanzas divinas

todos cantemos

a la gala de la gracia,

la flor del cielo.

Alejandro Tome, hermano.

Junípero Deme, hermano;

que Dios le ha de dar su reino,

y la maya que está allí.

No tenga a traidores miedo;

que yo rogaré por él

a Dios.

Alejandro Canta, buen Tercero;

no tengo que temer nada.

(Vase.)

JuníperoVaya con Dios.

(Entra Camilo.)

Camilo Este, creo

que era Alejandro, y me importa

hablar con él.

Junípero ¡Ah, buen viejo!

Limosna para la maya,

y pierda del pensamiento

esa intención maliciosa

que de vengarse le ha vuelto;

que Dios le dará venganza.

CamiloTome, padre; que en su pecho

pienso que Dios está hablando.

Junípero¿En tan humilde aposento

quería que hablase Dios?

Lo que por Dios le aconsejo,

es que se sosiegue ahora

y esté con Dios muy contento.

CamiloEn esta simplicidad

parece que vive el cielo.

(Vase.)

Junípero¿Qué os parece, maya mía?

Esta vez os vestiremos,

que se va, a pesar del malo,

juntando lindo dinero.

(Entra el Demonio, de galán.)

Demonio¡Que este simple pueda tanto

contra mi brazo soberbio!

Pasar tengo, aunque los ojos

viendo este Sol queden ciegos,

y decir dos pesadumbres

que le alboroten el pecho

a este ignorante, aunque tiene

tan bajos los pensamientos.

(Junípero con su pandero.)

Junípero Dé para la maya,

gentil caballero;

más vale la gloria

que todo el dinero.

(Dentro los músicos.)Y responden del cielo:

¡Viva la maya, viva!

Y en dulces versos,

alabanzas divinas

todos cantemos

a la gala de la gracia,

la flor del suelo.

Demonio ¡Humilde soberbio, aparta,

que con locos fingimientos

estás engañando al mundo!

Junípero¡Oh, bellaco, ya te entiendo!

Mira, no hay cosa ninguna

mala que yo no haya hecho,

y confieso a Dios que soy

el más mal hombre del suelo.

Demonio¡Oh, pese a tanta humildad!

JuníperoPues ¿hay hombre más soberbio

que yo en el mundo, bellaco?

Vuélvete, tonto, al infierno;

que tú no tienes qué dar

a la maya, según esto,

porque en perdiendo la gracia,

perdiste todo el dinero.

DemonioCon nuevos tormentos voy:

no hay asirle un pensamiento.

JuníperoPorque vayas más corrido,

te he de cantar estos versos,

pelón pelado,

que no tienes blanca ni cornado.

(Los músicos dentro.) Y responden del cielo:

¡El enemigo muera

a sangre y fuego!

¡Al arma, guerra, guerra!

¡Muera el infierno!

DemonioYa no puedo resistir

más agravios.

(Vase.)

Junípero Oye, fiero.

(Los músicos dentro.)¡Victoria por el cielo y por el suelo!

¡El enemigo muera a sangre y fuego!

JuníperoCon linda flema venía

el señorito echacuervos,

estando yo con mi maya.

(Entra Morcón de soldado, roto.)

MorcónA famosa ocasión llego

si Junípero no da

en que soy el cojo.

Junípero Presto

tendremos para el vestido.

MorcónPadre, ¿habrá de ese dinero

para este pobre soldado?

JuníperoA esto, hermano, yo no puedo

llegar, porque es de mi maya;

perdone por Dios.

Morcón Pues ¿tengo

de irme sin consuelo alguno?

JuníperoA mí me pesa, por cierto;

pero no tengo qué dalle.

MorcónDeme el hábito.

Junípero No puedo

pena de obediencia, dalle,

y es pedille sin provecho;

pero si él se atreve, hermano,

a quitármele del cuerpo,

aquí estoy.

Morcón Eso es muy fácil.

JuníperoEa, pues...

Morcón Estese quedo.

JuníperoNo hay bronce como yo; acabe,

porque se me pasa el tiempo

de pedir para mi maya,

que importa más.

Morcón Esto es hecho;

adiós, fray tonto.

Junípero Fray falso

cojo, adiós.

Morcón ¡Viven los cielos,

que me conoció! Mas ya

no importa conocimiento.

(Vase.)

JuníperoYo he quedado bueno agora:

desta suerte, ¿cómo puedo

volver a los ojos santos

de mi padre y mi maestro

Francisco? Ayudadme vos,

maya mía, ¿más qué es esto?

(Con música aparece debajo un niño vestido de peregrino con llagas en pies y manos con el hábito de san Francisco en la mano.)

NiñoLlega, Junípero, llega.

JuníperoHermoso niño, ya llego.

NiñoJunípero, los servicios

paga desta suerte el cielo;

que el que a mi madre y a mí

sabe vestir, está puesto

en razón que yo en persona,

pagándole su buen celo,

le traiga con qué se vista,

para que los dos andemos

de una librea vestidos.

(Vístesele Junípero el hábito y ha de estar lleno de estrellas; eche las estrellas fuera, de oropel o papel amarillo.)

Junípero¡Oh, mi bien, que galán quedo!

NiñoYo me voy, truhán divino

de mi palacio, a quien quiero,

tanto, que de mi persona

doy vestidos.

Junípero ¡No tan presto:

esperad un poco, amores.

NiñoOtro día nos veremos:

volved, Junípero amigo,

con vuestra maya, que el cielo

está de vos envidioso

oyendo vuestros requiebros,

y yo celos he...