: Félix Lope de Vega
: Santa Teresa de Jesús
: Linkgua
: 9788498977462
: 1
: CHF 2.70
:
: Dramatik
: Spanish
: 142
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Santa Teresa de Jesús nació en una familia de judíos conversos, y desde pequeña fue instruida en la vida de los santos. Estas lecturas y los libros de caballería la indujeron a fugarse del hogar paterno con su hermano. Pretendían recorrer el mundo convirtiendo paganos. Teresa fue internada durante un tiempo en el convento de las agustinas de Santa María de Gracia, pero tuvo que regresar a su casa de Ávila por su precaria salud. A los diecinueve años huyó otra vez para ingresar en el convento de Encarnación, donde se convirtió a la Orden de las carmelitas descalzas. Desde entonces se dedicó a la reforma de la orden, apoyada por san Juan de la Cruz. Esta obra de Lope de Vega relata los conflictos familiares de Santa Teresa de Jesús, enfrentada a las exigencias de su padre de que contrajera matrimonio, y su pretensión de ser monja.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.

Jornada segunda


(Sale un ángel con una lanza y Teresa de Jesús.)

Ángel Si el corazón de Dios habéis herido

con vuestras oraciones amorosas,

recibid estos golpes que os envía,

rásguese vuestro pecho enternecido,

y causen las heridas rigurosas

pena, dolor, contento y alegría.

Y si es ferviente fría,

la punta de este dardo fuego tiene,

fuego de amor, que enciende y nunca abrasa;

no os quemará su brasa,

porque templado con el hierro viene;

sufrid agora, y luego

podréis tocar con el amor a fuego,

que es lo que más le agrada,

veros arder y veros ahumada.

(Vase.)

TeresaHerid, herid con goldes más continos;

dejadme el pecho, si gustáis, rasgado,

y una ventaja os llevaré en el suelo,

pues a vos, dulce Esposo, os dio Longinos

la lanzada con que os rompió el costado,

y a mí me abrasa un serafín del cielo:

heridme sin recelo,

seré herida cierva, y vos la fuente,

a mi sed suficiente,

que otra agua no apetezca;

la fuente salutífera merezca,

en cuyas aguas vivas dé a mi fragua

el dardo el fuego, y vuestra fuente el agua.

(Vase; sale Mariano de ermitaño, y la Abadesa, y Petrona de motilona.)

Mariano Qué, ¿ya está doña Teresa

en ese punto, señora?

AbadesaMorirá dentro de un hora.

MarianoPor cierto, mucho me pesa;

grande sierva de Dios era.

AbadesaGrandes muestras había dado.

Mariano¿Al fin la han desahuciado?

AbadesaSólo su muerte se espera.

Mariano¿Qué mal tiene?

AbadesaUn accidente

que me ha puesto en confusión;

él es mal de corazón,

porque ni habla ni siente.

Mariano¿Qué habrá que este mal le dio?

AbadesaTres días debe de haber.

Mariano¿De qué pudo suceder?

AbadesaNo lo puedo saber yo.

Sólo sé por cosa cierta

que su mal no tiene cura

sino el de la sepultura,

que presto veréis abierta.

MarianoSabe Dios lo que me pesa

que falte en esta ocasión,

porque de una Religión

ha de ser madre Teresa.

La cual crecerá de suerte

por todo el mundo, que asombre,

donde ha de tener por nombre

mujer varonil y fuerte.

Mil prodigios ha de obrar

la que veis tan humillada,

y siendo virgen hallada,

con sus hijos se ha de honrar.

Y por soberanos modos

crecerán tanto, que entiendo

que andarán los más pidiendo,

y andarán descalzos todos.

Abadesa Y ¿eso lo tenéis creído?

MarianoEso será cosa cierta.

AbadesaVos la vendréis a ver muerta

antes que aqueso cumplido.

Mariano ¿Remedios no se le han hecho

en este mal que ha tenido?

AbadesaTodos cuantos se han podido;

pero no son de provecho.

Tres doctores la visitan,

y no hay remedio que cuadre.

PetronaAntes me parece, padre,

que su muerte solicitan.

MarianoContra Dios no hay resistir.

AbadesaNi contra la muerte hay artes.

MarianoDios la eche a aquellas partes

donde más se ha de servir.

Abadesa ¿Queréisla ver?

Mariano Sí quería.

AbadesaPues vedla subida en calma.

MarianoDios se acuerde de su alma;

que es lo que importa este día.

(Corre una cortina, y está Teresa como que se está muriendo.)

Abadesa Teresa está de esta suerte.

MarianoPor cierto, gran confusión;

cualquier mal de corazón

es imagen de la muerte.

Abadesa Buen nombre dado le habéis;

padre, encomendalda a Dios.

MarianoEso podéis hacer vos,

pues tanto con Dios podéis.

Abadesa Padre, vos por ella orad,

que yo soy gran pecadora.

Ocasión tenéis ahora;

en ese oratorio entrad.

Mariano A Dios la encomendaré,

y si acaso en sí volviese,

porque al punto se confiese,

cerca, señora, estaré.

(Vase el ermitaño.)

Petrona Dígame, por vida mía,

¿qué fraile es ése?

Abadesa Es un santo,

que rasga al cielo su manto

el aire que Dios envía.

Petrona Y el Papa, ¿no le persigue?

Abadesa¿Qué es lo que dices?

Petrona Dirélo,

que pues rasga el manto, al cielo,

es bien que Dios le castigue.

Abadesa No entiendes bien lo que digo.

Petrona¿Quién mi verdad interrumpe?

Si es que el manto al cielo rompe,

¿no merece gran castigo?

Abadesa En medio de la oración,

cuando elevado se ve,

la maestra de su fe

abre a Dios el corazón.

Petrona ¿Hay tan gran bellaquería?

¡Que a Dios el corazón abre!

Y ¡que no le descalabre

un tiro de artillería!

Abadesa ¿Tú no ves que es fray Mariano,

y que es un santo, Petrona?

PetronaY dígame, ¿es de corona?

AbadesaTéngate Dios de su mano.

Petrona El es un mal frailejón.

Abadesa¡Calla!

Petrona ¿Por qué ha de ser santo

quien al cielo rasga el manto

y abre a Dios el corazón?

Abadesa ¿Quién vio mayor inocencia?

digo que cuando está orando,

que Dios le está regalando

con los rayos de su ausencia.

Que el decir que rasga el manto

del cielo que le enamora,

y el pecho le abre, si llora,

es decirte que es un santo.

Petrona Pues conmigo, ¿qué servía

decírmelo con rodeo,

si no es que tiene deseo

que diga alguna herejía?

Abadesa Petrona, quédate aquí;

ten cuidado con la enferma.

PetronaRuegue a Dios que no me duerma,

que bien puede fiar de mí.

(Vase; échase Petrona a los pies de la cama; sale fray Mariano haciendo oración.)

Mariano ¡Sacro Pastor del cielo,

con el cayado de la cruz hermosa,

guardad esta ovejuela temerosa,

cuya piel erizada,

con vuestra sangre viene señalada!

Guardadla, Cristo amado,

del fiero lobo que la mira hambriento;

mirad que os ha costado

más interés que vale el firmamento,

cuyas alfombras bellas

tienden a vuestras plantas las estrellas.

Miradla, Pastor justo,

con ojos de piedad y de concordia;

y pues siempre os da gusto

que os pida el pecador misericordia,

yo, viendo el cuerpo en calma,

en su nombre os la pido por su alma.

(Suena una trompa en lo alto; aparecen la Justicia, San Miguel, con un peso, y en lo bajo, un ángel y un demonio.)

San MiguelEs el pleito, Señor, que se litiga

entre el Ángel de Guarda y el Demonio,

sobre un alma que sale ya del cuerpo

de una doña Teresa de Ahumada,

monja profesa en la ciudad de Ávila;

sobre esto ha sido el pleito, y la discordia.

DemonioJusticia pido.

Ángel Yo misericordia.

Mariano Señor, si...