: Félix Lope de Vega y Carpio
: La discordia en los casados
: Linkgua
: 9788498977202
: Teatro
: 1
: CHF 2.70
:
: Dramatik
: Spanish
: 140
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
La discordia en los casados fue escrita por el prolífico dramaturgo español Félix Lope de Vega en el año 1611. Esta obra teatral pertenece al género de la comedia, que era uno de los géneros más populares durante el Siglo de Oro español. La trama de La discordia en los casados gira en torno a las relaciones matrimoniales y las complicaciones que surgen entre ellas. Lope de Vega utiliza el humor y la sátira para explorar las disputas, malentendidos y desacuerdos que pueden surgir en la convivencia conyugal. A través de personajes carismáticos y situaciones cómicas, la obra ofrece una mirada entretenida y reflexiva sobre la naturaleza humana y las dinámicas de las relaciones entre amantes. Félix Lope de Vega es uno de los mayores exponentes del teatro barroco español y uno de los dramaturgos más destacados de la literatura en español. Su vasta producción incluye comedias, tragedias, dramas históricos y entremeses, y su estilo teatral influyó significativamente en el desarrollo del teatro español del Siglo de Oro. La discordia en los casadoses solo una muestra de la creatividad y la maestría de Lope de Vega en la creación de obras teatrales que continúan siendo apreciadas y representadas en la actualidad.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.

Jornada segunda


(Salen Pinabelo y Fabio.)

Pinabelo Luego que el rey se casó,

Fabio, me ausenté de aquí.

FabioBien habrá tres años.

Pinabelo Sí.

Fabio¿Y vienes mudado?

Pinabelo No,

que así quiero a la duquesa

como la quise al partir,

conservando hasta morir

aquella imposible impresa.

Traigo la misma afición,

porque no vencen los años

lo que con los desengaños

no ha podido la razón.

En mi destierro he vivido,

porque en aquella cuestión

de Alberto, mi padre Otón

fue de mi amor defendido.

Así se va conservando

del mundo el curso y creciendo;

los humillados subiendo,

los levantados bajando.

¿Qué nuevas hay por acá?

FabioQue a Frisia el rey este día

a su mayorazgo envía.

Pinabelo¿Por qué?

Fabio Pídensele allá,

que como la bella Elena

jamás le ha dejado ir,

no puede el reino sufrir

su ausencia sin mucha pena,

y así, para su consuelo,

al príncipe les ha enviado.

Pinabelo¿Es hermoso?

Fabio No ha criado

más bello Narciso el cielo.

Pinabelo Todo aumenta mi dolor.

(Sale Otón.)

FabioTu padre.

Otón ¿Cómo has entrado

antes de haberte avisado?

PinabeloSin avisos parte Amor.

Otón Pudiera venirnos daño

del haberte conocido.

PinabeloNadie me ha visto.

Otón Hoy ha sido

el primero de mi engaño,

y por eso te avisé,

porque esta noche sospecho

que ha de tener fin mi pecho

a lo que ayer comencé.

Pinabelo ¿Cómo, señor?

Otón No he podido,

por discordias que he sembrado,

vencer este amor casado

que está a dos almas asido;

pero agora que intenté

decir que a su amor traidora

es la duquesa, que adora,

más puerta a su enojo hallé.

Pinabelo Pues, ¿a qué efeto?

Otón En razón

de que llevándole a ver

la traición de su mujer,

aunque fingida traición,

saldrás tú con tus criados

diciendo que la defiendes

porque su inocencia entiendes.

Y los nobles, convocados

a voz de que el rey la mata

por casarse en Francio luego,

verás que se enciende un fuego

que hasta incendio se dilata.

Porque el pueblo, defendiendo

a su natural señora,

que, como sabes, la adora,

le ha de ir buscando y siguiendo

con las armas en las manos.

PinabeloDiscordia se ha de sembrar

que venga a resucitar

los griegos y los troyanos,

porque Elena, aborreciendo

por el testimonio al rey,

romperá de amor la ley

vida y honra defendiendo,

y el rey, por verse ofendido,

tanto la ha de aborrecer,

que no se vuelvan a ver.

OtónAdvierte que prevenido

con gente a mi aviso estés.

PinabeloEl rey viene. Adiós te queda.

OtónComo esto bien nos suceda,

tuya la duquesa es.

(Vase Pinabelo.)

Otón Fabio, silencio.

Fabio Ya sabes

que sé callar como hacer.

OtónCierra el alma.

Fabio Desde ayer

le di al peligro las llaves.

(Salen el Rey y Aurelio.)

Rey Como si hubiera mil años

que el príncipe se partió,

vivo, Aurelio, y muero yo

haciendo a su ausencia engaños.

Aurelio No me espanta, que él merece

ese cuidado en que estás.

ReyNo puedo quererle más,

y el ausencia el amor crece.

Quien tiene amor que en rigor

no puede aumentarse ya,

ausente el bien y verá

cómo se aumenta el amor.

Aurelio Yo te he visto aquestos días

con extraño sentimiento.

¿Era de este pensamiento,

o por ventura tenías

alguna oculta tristeza?

Rey¡Ay, Aurelio! ¡Qué rigor

del mundo dar del honor

las llaves a la flaqueza!

Aurelio No lo entiendo.

Rey En la mujer,

que es la flaqueza mayor,

¿no está del hombre el honor?

Pues, qué mayor puede ser?

Aurelio Eso, ¿qué te toca a ti?

ReyNo digo que me ha tocado,

mas que un hombre me ha contado

que puede tocarme a mí.

Aurelio ¿Hombre fue tan atrevido

ni de burlas ni de veras?

ReySi su autoridad supieras,

casi lo hubieras creído.

Aurelio Sin sentido me has dejado.

Mas ¿puede su autoridad

ser más que la calidad

de la que tienes al lado?

Rey Conozco que Elena es buena;

pero el testigo es con canas.

AurelioBien puede haber dos Susanas

y sólo una falsa Elena.

Porque canas no son ya

del mundo en tanto tenidas

que merezcan ser creídos.

Rey ¿Canas no?

Aurelio Muy claro está;

pues ya los más de los hombres

las disimulan y cubren.

ReyLa edad a la vista encubren,

no la verdad ni los nombres,

y a quien las muestra tan bien,

darla crédito es razón.

AurelioAquí, señor, está Otón.

ReyPues ése lo sabe bien.

Vete, Aurelio, que sin duda

en esto me viene a hablar.

AurelioNo te acierto a aconsejar,

que hasta el alma tengo muda.

Rey Bien puedes llegar, Otón.

OtónDeseo tengo de hablarte,

porque ya he visto la parte

y el dueño de la traición.

Rey Otón, en duda que mentirme puedes,

y que puedes decir verdad, en duda,

a Frisia envío al príncipe con lágrimas

de la duquesa, que su ausencia siento,

temiendo que no es fuerza, sino engaños,

llevar a Frisia a un niño de tres años.

No te he creído, porque no era justo,

ni tampoco he dejado de creerte,

ya por tu autoridad, ya por tus canas.

¿Qué es lo que agora dices, que me tienes

sin alma, con más penas y cuidados,

que el que colgada de un cabello tuvo

la espada del tirano de Sicilia?

Otón ¿Has dado cuenta a Aurelio de este caso?

ReyNo te quiero engañar. Ya sabe Aurelio

que tú me has dicho mal de la duquesa.

OtónY ¿qué te ha dicho?

Rey Que mentir podrás.

Yo te aboné, si la verdad te digo,

con esas canas.

Otón ¿Qué te dio en

respuesta?

ReyQue las tenían otros que a Susana

levantaron el falso testimonio.

OtónSi fuera el persuadirte con historias;

más efectiva persuasión bien creo

que hallara algunas en la historia sacra.

Mas dime solamente: ¿Eres más...